Partiendo de la base que el 99% de los consumidores que solo quieren un jugo van a elegir la opción de llevarlo con dos medialunas para obtener un menor precio, podemos concluir que esos consumidores tienen dos opciones para las medialunas.
a) Las consumen pese a que no las tenían previsto, con el consecuente prejuicio a su salud, por la ingesta de calorías seguramente innecesarias.
b) Las tiran, con el consecuente daño directo al medio ambiente por la generación de basura, e indirecto por la polución que generó la producción de medialunas.
Ambos casos son gravísimos, ya que respecto del consumo de calorías excesivas, hoy la obesidad está considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una epidemia por la que mueren 2,6 millones de personas por año y hoy conviven con la enfermedad unas mil millones de personas en todo el mundo.
Respecto de producir alimentos para tirar, solo hay que mencionar la polución que implica la cosecha de trigo y la generación de otros componentes de la medialuna (levadura, sal, azúcar, almíbar) el procesamiento industrial, y la cocción con un costo esfuerzo social y sobre todo de energías no renovables, para un producto que finalmente concluirá en los colapsados rellenos sanitarios de las urbes más pobladas del planeta.
Algún lector podría señalar que cargar culpas de tal magnitud a una empresa por dos grandes flagelos actuales (la obesidad y el colapso al medio ambiente) resulta desproporcionado, pero debería tener en cuenta en primer lugar que las conductas sociales resultan siempre la sumatoria de conductas individuales, por tanto una actitud dañina hacia la salud de la población o del planeta debe ser denunciada con firmeza porque su condena jurídica o social impedirá que se propague. Pero en el caso de McDonald's es muchísimo más grave, porque la empresa detenta un poder mundial inigualable con 50.000 locales en todo el planeta, emplear a más de un millón de personas, atender a unos 60 millones de clientes todos los días y facturar unos cien mil millones de dólares por año.
La propia página de la firma se jacta, que por segundo entran 700 personas en sus locales, en lo que va del año atendieron a unos 21.000 millones de clientes y tiene un contador desde que se abre el sitio que rápidamente llega a varios miles.
Si solo un consumidor por hora comprara el combo con las medialunas no deseadas, para tirarlas o consumirlas innecesariamente en proporciones iguales, tendríamos que el perjuicio afectó a cien millones de personas por año con una conducta propensa a la obesidad y una cantidad aproximada de 200 millones de medialunas por año en la basura, es decir el equivalente a diez millones de kilos de harina. Unas 200.000 bolsas de 50 kilos cada una que apiladas tendrían la altura a la que vuelan los aviones de línea (35.000 metros). Lo que se dice: 'una montaña de basura' alta como ninguna.