Según su análisis, la posibilidad de elección dentro de la variedad exhibida en la góndola ofreció un universo de posibilidades que inevitablemente fue trasladado a otros ámbitos de elección como son el caso del voto político.El consumidor pasó de solicitar un producto al almacenero (un kilo de yerba, un kilo de arroz, dos kilos de azúcar) que era quién le decidía que marca le entregaba; a elegir los productos ofrecidos y exhibidos en la góndola. Esa experiencia de pedir solo el producto y que sea otro quién determine la marca; a un universo muy superior de diversas marcas con modalidades y características distintas; otorgó un marco de libertad cultural de las mujeres primero y las familias después, que se apropiaron definitivamente. Como sucedió con el 'autoservicio' en el consumo sucedió en la política. Ya no era el Jefe de familia, quién decía a quién votar, ni tampoco el mandato de identidad heredada, sino que en un marco de mayor opción cada uno elige según sus propias visiones, así conviven en la misma familia votos muy diversos.
El voto, entonces, resultó mucho más fluctuante, y la misma sociedad puede votar en diversos sentidos, como sucedió en el 2.011 en Capital Federal con la elección para presidente y de Jefe de Gobierno de la Ciudad en fechas contemporáneas y con sentido ideológico en apariencia contradictorio. El voto 'cautivo' ya pertenece a sectores minoritarios de la sociedad y gana espacio el voto decidido por multiplicidad de factores y de mayor margen de libertad.
Como fuera, el día de hoy, millones de argentinos votaran a sus legisladores: a nivel Municipal, Provincial y Nacional. En cada elección a pesar que en muchos casos se presentan agrupados (lista sábana) determinaran quienes los representan. Un sano consejo es que si ya decidió a quién votar a nivel nacional, se fije hoy mismo quién encabeza la lista provincial y municipal de ese y otras listas. Anotado los 4 o 5 apellidos puede ponerlos en google y ver qué hay de cada uno. Conozca a quienes va a votar, googlee a su candidato, a los que resultarán favorecidos con su decisión. Es mejor votar que comprar, porque el sistema democrático requiere del voto de los ciudadanos. Pero en las compras existe la garantía por fallas del producto, en cambio en el voto, si luego no está conforme, tendrá que esperar al menos hasta la próxima elección.