Respecto a Fair-Valette, la arteria que conecta la Ruta 4 (Camino de Cintura) con la Autopista Ezeiza-Cañuelas, los vecinos recalcan que los pozos, grietas y desniveles se extienden a lo largo de todo el trayecto. Aunque reconocen que se realizan algunas tareas, muchas se realizan mal o demoran demasiado, lo que terminan por ocasionar accidentes como el mencionado, que fue una desgracia con suerte.
Así, los vecinos precisan que en todos los sectores donde se realizaron obras de cloacas el asfalto se está hundiendo. En ese sentido, exigen al municipio que controle la circulación de camiones, que por allí no deberían pasar.
Otros contribuyentes, reclaman reparaciones en las calles que rodean al hospital Santamarina, como Alvear, Ameghino y Origone, para mejorar el acceso de la ambulancia.
Cuatro Ases
En el linde distrital, los automovilistas se quejan del estado del Camino de Cintura, en especial en el acceso denominado Cuatro Ases, donde varios meses atrás, empresarios de la zona pagaron y concretaron un arreglo ante la apatía municipal.
La peligrosa y continua presencia de agua sobre el pavimento de la avenida Oliver, en 9 de Abril, es otra de las deficiencias que remarcan los frentistas, supuestamente por malos desagües pluviales.
Detrás del centro de distribución de Coto, sobre la calle Lagos García, hay un enorme pozo que obliga a los conductores a detener prácticamente la marcha, lo que fue aprovechado en reiteradas ocasiones por los delincuentes para asaltarlos.
"En Monte Grande andamos entre cráteres, sierras y lagunas artificiales", comentó una vecina en Facebook.
Respecto al servicio de barrio, muchos son también los que se quejan, como los frentistas las calles Carmen de Areco y Dorrego, donde puede apreciarse también la presencia de aguas servidas, hecho que también afecta a la Escuela 39, sita en Dorrego entre Villegas y Bahía Blanca.
En avenida Malvinas los vecinos también deben barrer la calle para evitar que "la mugre" los tape.