21 de octubre 2011 - 01:00
El dato para ganar
El dato para ganar
El dato para ganar
Apostar todo a las patas de un caballo
Los “burros” siempre han sido una referencia obligada en la mitología tanguera, quizás debido a la pasión popular por las carreras, llenas de gritos, estremecimientos, alegría o bronca, ante un final victorioso o una derrota silenciosa. El burrero sabe, pero más cree que sabe. Porque la cosa no es sencilla ya que no es exacta la ecuación de performance, corrida, más sangre de padre y madre, jockey y pista seca o pesada. También hay que “estar al tanto”. Si el tiempo en cuestión va a correr para ganar o “a ver qué pasa”; que es una manera de decir que lo van a probar pero que en realidad “va al bombo”.
Por todo esto es que después de estudiar programas y corridas el burrero, que cree que todo sabe, sucumbe manso ante “el dato”. Esa especie de revelación divina que pasa un amigo y que promete una jornada de festejo. Precisamente, el tango “Preparate pa’l domingo” (1931) refleja la mística del dato que potencia toda la pasión del hombre de turf... con la promesa y la esperanza, y como termina, el tango: “Con esos cuatro manguillos/se acabarán nuestras penas/ y entonces sí que podemos.../ ¡podemos pensar que hay Dios!