23 de noviembre 2011 - 00:00
EL PODER DE LOS NUMEROS
EL PODER DE LOS NUMEROS
36, el número del alma

Para los Pitagóricos, este número era tan importante que prestaban juramento bajo su auspicio. Porque consideraban que el número 6 era el único adaptado al alma y lo llamaban “la perfección de las partes”, y como el resultado de 6 multiplicado por si mismo es 36, potencia de 6, para ellos era sagrado.
Por otra parte, los discípulos de Pitágoras afirmaban que cada 216 años se producía una regeneración total del universo. Creían en la reencarnación y consideraban que el ser humano, transmutado, regresaba a la Tierra 216 años después de su muerte, y esta cifra es el resultado de la multiplicación 36 X 6.
El 36 es un número solar, junto con el 6, el 111 y el fatídico 666. Por eso los antiguos egipcios lo tenían en alta consideración y creían que era el símbolo de las fronteras, ya que más allá del 36 la suerte era impredecible. Y como una inconsciente elaboración de esa antigua superstición, la ruleta consta de 36 números.
Para tener en cuenta en los juegos de azar: en la tabla de los sueños, el 36 es la manteca y su número simpático es el 64. En la tabla numerológica de los sueños, el 36 es símbolo de orquesta, sillón, paleta con colores de pintura y armario. Para la tabla cabalística de las figuras romanas, el 36 es la silla.