El veinticinco es un juego excitante que puede brindar horas de entretenimiento para cualquier número de personas. Sólo hacen falta cinco dados, un cubilete y fichas para apostar. De acuerdo con el libro Culbertson’s Hoyle, en el veinticinco el banquero no goza de ventajas sobre los demás jugadores. De ser así, es el único en este tipo de juegos en el que tanto el banquero como el jugador tienen las mismas posibilidades.
Cada participante emplea uno o dos minutos por turno. Una vuelta de juego con cuatro jugadores lleva alrededor de cinco minutos. El objetivo es totalizar 25 o más puntos en cinco tiros. Para el puntaje sólo se tomará en cuenta el dado de mayor valor.
Al comenzar, el banquero puede elegirse por votación o bien puede definirse con un tiro y gana el que obtenga la suma mayor. Cada jugador hace su apuesta y el banquero las cubre.
Sale primero el participante de la izquierda del banquero y se procede a jugar en el sentido de las agujas del reloj. En su primer tiro arroja los cinco dados, luego separa el dado de mayor valor y hace su segundo intento con los cuatro restantes. Vuelve a separar el de mayor valor y tira por tercera vez. El jugador continuará jugando y apartando el dado de mayor valor hasta que arroje el último dado en su quinto tiro. Hecho esto, suma el valor de los cinco dados.
Si esta suma es menor de 25, el jugador pierde. Si la suma es de 25 o más, tendrá derecho a tirar para cobrar. Deberá entonces arrojar los cinco dados una vez más para determinar el monto a cobrar. Este tiro se llama tiro de pago. Las fichas a cobrar se determinan por el número de veces que aparece el número de pago en dicho tiro. El número de pago del jugador se establece de la siguiente manera: