29 de junio 2011 - 00:00
Faraones jugaban a las bolitas
El origen del juego de las bolitas, o canicas -como se lo conoce en la actualidad en algunas regiones de Europa y América- se remonta a la antigüedad. Las primeras bolitas estaban confeccionadas de mármol o arcilla cocida, pero con el tiempo se fueron modernizando, hasta convertirse en las actuales de vidrio. En la antigua Persia -actual Irán- ya conocían las canicas. En efecto, los arqueólogos que investigaron las tumbas persas -y también de faraones egipcios- se sorprendieron con el hallazgo de bolitas en las mismas. En el Museo Británico de Londres se exhiben diminutas pelotas de barro cocido, piedras redondeadas y huesos de animales, reducidos a pequeñas bolitas, que, se cree, entretuvieron a griegos y romanos en la época del emperador Augusto, 100 años antes del inicio del Cristianismo. La literatura y la plástica también registran datos de este juego: el poeta romano Ovidio, William Shakespeare y Daniel Defoe las mencionaron en sus textos, mientras que el pintor Pieter Bruegel las retrató en su obra Juegos para Chicos.