Antiguamente, la palabra ganso, además de utilizarse para mencionar al ave, se usaba para definir al encargado de la crianza de los príncipes e hijos de las familias nobles. Estas personas, identificadas como gansos, tenían la responsabilidad de educar y enseñar a los niños con métodos muy rígidos y dogmáticos. Por eso, cuando los niños tenían la posibilidad de demostrar la enseñanza recibida, repetían de memoria los conceptos que habían escuchado de sus “gansos”. De esta manera tuvo origen el dicho “hablar por boca de ganso”, que actualmente se aplica como crítica a quien repite conceptos ajenos como propios.
Por otra parte, debido a la fama de tonto que se le adjudicó al ave ganso, muchos lo asocian con las actitudes de algunas personas, influenciados por otro dicho que asegura que “la risa abunda en la boca de los gansos”.