El yo-yo, que reaparece siempre con distintas imágenes, desde algún dibujo animado hasta los colores de un equipo de fútbol, es uno de los juguetes más antiguos.
Como en la Argentina, también en los Estados Unidos, donde se patentó en 1960, los chicos siguen pidiendo su yo-yo.
La imagen de un joven con un yo-yo fue descubierta en un jarrón de la Grecia antigua. Pero hay quienes creen que China, donde se encontró una viejísima caja de madera que tenía pintada a una niña con este juguete, es uno de los países donde probablemente se originó.
Una revista estadounidense publicó en 1910 un artículo en el que se atribuye al yo-yo un origen filipino y cuenta que su nombre significa “ven-ven”.
En Filipinas, se hallaron imágenes que se remontan al siglo XVI, de cazadores que utilizan como arma una piedra atada a un cordel, que luego se convirtió en juguete y se introdujo en los Estados Unidos. También en Francia, una pintura del 1700 muestra a Luis XVI, cuando tenía 4 años, con su yo-yo.