El dicho original, aún usado en España, es: “La tercera va vencida”, donde “vencida” tiene el sentido de un éxito definitivo. Se remonta a la organización de las legiones romanas, que para el combate se distribuían en tres filas. En la primera iban los soldados novatos, provistos de arma livianas. Los seguían los soldados de mayor edad, más fogueados y con un equipo más pesado. La tercera línea estaba compuesta por la elite de la legión: los veteranos de valor y destreza probados. Estos últimos, por la posición que ocupaban eran llamados tertiari o terciarios. Cuando las dos primeras líneas no lograban decidir la suerte de la batalla, entraban en acción los tertiari, quienes por lo general salían vencedores, asegurando la victoria.
La frase está también ligada a la idea de desempate, pues para decidir muchos juegos se recurre a tres partidas. La última decide. Como el truco: partido, revancha y bueno. Donde el bueno es la vencida.