Este es un sueño propio de las personas coléricas.
Cuando arrojamos algún objeto indica que estamos poniendo todas nuestras fuerzas para atacar a cualquier persona que pueda ponerse en nuestro camino.
Con esto hay que tener cuidado, puesto que los males que se desean a otros se pueden volver en contra.
Cuando nos arrojamos a cualquier sitio, como por ejemplo, un río indica que estamos deseosos de librarnos de las obligaciones que nos atenazan pero que no lo estamos haciendo de la forma más adecuada.
También aconseja tener cuidado con las inversiones y no iniciar nuevos negocios hasta que haya pasado una temporada.