02 de junio 2011 - 00:00
Pitágoras le jugaba todo al 9
Para el filósofo y matemático griego Pitágoras, que vivió del 582 al 507 antes de Cristo, el tres era la perfecta trinidad: dos veces tres, la dupla perfecta y tres veces tres, el plural perfecto. Esta explicación convirtió al 9 en un número místico, luego llamado trinidad de trinidades. Desde tiempos remotos el 9 ha tenido particular significancia: Hay nueve órdenes de Angeles; Deucalión flotó en su arca durante nueve días hasta terminar en el Monte Parnaso; las musas son nueve; nueve eran las vírgenes que atendían el Oráculo de Gallic; la mitológica Hidra tenía nueve cabezas. También había nueve ríos en el infierno y el río Estige, donde fue sumergido Aquiles, da nueve vueltas en torno a las regiones infernales. En la mitología escandinava, había nueve tierras. En el viejo folklore europeo, otra vez el número se hace presente en lugares clave: para poder ver un hada era indispensable poner nueve granos de trigo sobre un trébol de cuatro hojas; si una mujer encontraba nueve arvejas debía alinearlas en la puerta de la cocina y el primer hombre que la traspasara sería su esposo; ver nueve urracas era mala suerte y algunos pueblos sostenían que los gatos tienen nueve vidas y no siete.