De acuerdo a escritos de esa época, este dicho se originó durante la Edad Media. No está claro si se debe a la inspiración de un estudiante gallego o italiano, pero sí se conoce la circunstancia en que se oyó por primera vez la lapidaria frase.
Durante esa época era habitual entre los estudiantes beber huevos crudos, que tomaban o robaban de los gallineros cercanos. Según cuenta la historia, parece que uno de estos estudiantes al intentar beber un huevo, sin darse cuenta se tragó al pollito que ya estaba formado. Parece que en el momento de pasar por la garganta, la pequeña ave pió, lo que hizo que el joven exclamara: “¡Tarde piaste!”.
Con el pasar del tiempo, el sentido de la frase comenzó a aplicarse a aquellas personas que se quejan o piden ayuda fuera de tiempo, por lo que resulta imposible atenderlas o darles alguna solución.