En nuestra edición de ayer dimos cuenta de la vacancia del Brinco, cuando en realidad había un ganador. El informe que llegó a nuestra redacción no marcaba agraciados, de ahí que lo diéramos como vacante. La jugada se acertó en Castelar, y más allá de que no es directamente nuestra culpa, no podemos extraernos del error y dar las consabidas disculpas del caso.