Como consejo para atar estos cebos y fijarlos bien al anzuelo, siempre hay que llevar en la valija de pesca hilo mágico (hilo elástico) que se consigue en cualquier casa del ramo.
Lo que mas sorprendió al grupo fueron los tamaños de estas presas, pues hubo mas de una decena de corvinas que pasaron los 2,5 kilos y los bagres de mar, eran similares a los de Berisso, en portes de 2 a 3 kilos casi siempre.
Esto, sumado a un cajón donde ya reposaban en paz 40 pejerreyes de 25 a 45 cm logrados entre cinco pescadores, habla a las claras de las bondades de un pesquero que poco mas de 11 km de Buenos Aires se propone como un lugar insoslayable en estos tiempos de recambio de temporada.
Habrá que ver si después de esta tormenta el clima varía en forma sustancial, pero como las masas hídricas tardan mucho mas que el aire en variar sus temperaturas, estimamos que habrá al menos unos 20 días más donde el pescador podrá optar por pescar buenos pejerreyes o suculentas corvinas. Y, en el mejor de los casos, tal como lo vivimos, combinar ambas especies.
Enamorados de este pesquero que aún conserva costas vírgenes del Río de la Plata, nos despedimos de Miguel prometiendo un pronto regreso por mas sorpresas.