Una de las principales preocupaciones que suelen aparecer al momento de contar con una nueva mascota en el hogar es la de como hacer para salir a pasear con ella sin morir en el intento y que no sea un dolor de cabeza diario. Una especialista brinda algunos consejos para que el paseo resulte agradable, tanto para el dueño, como para el animal.

Marina Bautista, veterinaria y especialista en conducta animal, relata cuáles son los principales consejos y alternativas que existen para evitar que el perro se convierta en el amo del paseo sin ningún tipo de control.

Lo principal y más primario es poder tener una correa acorde: “El animal se tiene que sentir cómodo y a gusto con la correa. En el mercado hay muchas opciones y variantes pero pocas de ellas son de buena calidad por lo que pueden generar incomodidad y hasta daño en algunas ocasiones ya que si el animal comienza a tironear, se le pueden generar lastimaduras por los raspones”. Luego, agrega: “Lo mejor es que puedan usar arnés o pechera porque estos sirven para distribuir mejor el punto de apoyo del animal y entender que dentro de las dinámicas naturales de los caninos está la de ejercer mucha fuerza para llegar rápido a cualquier lugar. Es algo completamente instintivo y no hay forma de luchar contra eso por lo que la educación es parte fundamental de ello”.

Al momento de adiestrar, el entrenador debe saber cuáles son las necesidades de la familia: “Cuando se va a contratar a una persona, el dueño tiene que contarle cuáles son las expectativas del servicio que espera. En ese sentido, lo mejor es dejarle en claro que se necesita que el can tenga un buen comportamiento durante las salidas y que no empiece a empujar demasiado de la correa con el objetivo de evitar que ir al parque sea un dolor de cabeza”. Más tarde, agrega: “Además de toda la parte del entrenamiento del experto, la familia también tiene un peso específico importante ya que es muy bueno que cada vez que salgan a pasear y el perro se comporte como es debido, se lo premie con un refuerzo positivo para ir internalizando buenas prácticas. Está científicamente comprobado que los animales se educan de mejor y más eficaz manera cuando se lo hace con mayor cantidad de premios por sobre los castigos”.

El motivo de trabajar sobre refuerzos positivos es bien claro y definido: “Si bien los animales no tienen capacidad de raciocinio, van aprendiendo y desarrollado el nuevo conocimiento que se les va inculcando por lo que si perciben que su conducta tranquila y serena les trae premios y beneficios, lo más probable es que procuren seguir haciéndolo para no perderlos”.

Antes de salir a pasear, algunas actitudes y acciones pueden ser de mucha ayuda: “Es muy común que cuando los cachorros ven la correa sepan que van a salir a pasear y comiencen a saltar y ladrar de la felicidad. En esos momentos es muy importante que el dueño se mantenga calmo y sereno para evitar que el animal se siga sobre excitando. Por otro lado, algunos adiestradores recomiendan que la mascota juegue mucho antes de salir a hacer su recorrida con el objetivo de estar más cansado y sereno, pero en mi opinión personal no lo recomiendo ya que considero que los paseos tienen que ser disfrutados por nuestros compañeros de ruta de manera integral y con todos los sentidos despiertos. Sin embargo, si el cachorro es muy inquieto y le cuesta caminar junto al dueño de manera tranquila, hacerlo cansar un poco antes puede ser una buena opción”.

Si bien es un elemento de control y guía para el acompañamiento del animal, la correa es una herramienta necesaria para evitar accidentes en la vía pública ya que es común que los perros salgan corriendo y crucen calles y avenidas exponiéndose a golpes severos con automóviles. Es por esto que la correa y un buen adoctrinamiento del animal se convierten en necesidades casi imperativas para poder disfrutar de la cotidianeidad de contar con un miembro tan cariñoso en el hogar y brindarle los mejores estándares de seguridad.

La falta de ejercicio puede resultar en obesidad

Muchos especialistas en comportamiento animal suelen hablar de los males que trae aparejada la humanización. Uno de ellos y el principal que aqueja la salud, sobre todo canina y felina, es la obesidad. Falta de ejercicio, poco espacio en el hogar, pautas culturales y edad de los amos son algunos de los condicionantes que pueden disparar este tipo de problemas.

Armando Salvatierra, veterinario experto en alimentación, comenta que “los argentinos tenemos mucha tendencia en creer que los animales tienen que tener condiciones y características humanas, por lo que se les suele brindar las sobras de comidas o algunos platos caseros, como ser caldos y salchichas, que están llenos de grasas que afectan la salud canina. Se debe romper la costumbre de que se termina de comer y se vacía el plato en el piso para que el animal lo limpie comiendo e ingiriendo alimentos que no van acorde con sus características”.

El espacio también es determinante: “Vivir en una casa o un departamento chiquito hace que el animal no tenga el suficiente ambiente físico para poder correr y moverse como su vida lo requiere. Deben tener un gasto de energía que es fundamental para poder vivir de manera saludable”.

Las personas de la tercera edad pueden ser una influencia en la obesidad: “La falta de ejercicio es determinante ya que muchos dueños sólo sacan a sus perros a pasear para que hagan sus necesidades o caminatas lentas.

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