En muchos comercios y veterinarias venden semillas conocidas como "hierba gatera", para ser plantadas y ofrecidas a las mascotas. Se trata de semillas de cebada, trigo y avena entre otras, que son efectivas y fáciles de conseguir. Al comer hierbas, el gato regurgitará, expulsando el pelo molesto, acompañado de todo lo que en ese momento tenga en el estómago. Pero no hay que asustarse, porque en forma inmediata el animal se encontrará mucho mejor y comenzará a comer de nuevo, a beber agua y a jugar, ya que se ha liberado de la molestia que sentía.
Además de proporcionarle plantas adecuadas para que el gato se purgue en forma natural, es conveniente tomar otras medidas de prevención, como cepillarlo con cierta frecuencia para liberarlo de los pelos muertos de su pelaje. Lo ideal es
pasarle el cepillo a contrapelo, para eliminar los pelos que sobran, y después en el sentido contrario. También se puede añadir más fibra a su dieta en forma de verdura o salvado, para facilitar la digestión, y también se le puede dar malta de vez en cuando, que es una pasta que venden en tubos y que a muchos gatos les agrada, aunque otros no pueden ni olerla. En casos más graves será necesario acudir a los laxantes o medicamentos recetados por el veterinario. De cualquier manera lo mejor siempre es prevenir, ya que si se deja que el problema avance, se puede llegar al extremo de tener que acudir a la intervención quirúrgica, porque se le podría producir una oclusión intestinal, que aunque es rara, es bastante peligrosa.
También
es una ayuda el baño regular, aunque la tarea de bañar a un gato es realmente complicada si el animal no está acostumbrado desde cachorro. Como realmente, el gato es un animal que dedica mucho tiempo del día a su propio aseo, el baño sólo debería practicarse cuando sea necesario, si realmente está sucio, en el caso de gatos que salen al jardín o al campo, antes de una exposición, por ejemplo, o en el caso de que algún tratamiento dermatológico lo requiera.