Por eso conviene saber que está prohibido capturar cualquier lagarto que se pueda encontrar en un bosque. Si se desea adquirir uno debe limitarse a las especies que puedan adquirirse legalmente en las veterinarias.
Por ejemplo los anolis que son una especie de pequeños y divertidos lagartos. Si se quiere tener una serpiente en particular, además de saber que el precio será mayor, lo fundamental será lograr una muy buena adaptación a su nuevo hábitat.
Conviene informarse y estar seguros de cuál es la alimentación más adecuada y las necesidades específicas del nuevo acompañante. Y por sobre todas las cosas, pensar mucho antes de llevar alguno de estos animales al hogar y conocer muy bien sobre sus cuidados, ya que no son especies habituadas a convivir con el hombre y, muchas veces se pueden maltratar involuntariamente.
El alojamiento de estos reptiles debe ser especial, se conoce como terrario y es un recipiente, generalmente de cristal o madera, cerrado completamente para que no puedan escaparse.
Dentro del habitáculo son imprescindibles ciertas condiciones de temperatura, humedad, iluminación y ventilación que se consigue con los aparatos que complementan el terrario.
Siendo los reptiles animales de sangre fría, dependen para el mantenimiento de su temperatura corporal del ambiente que los rodea. Se suelen alcanzar los grados óptimos para cada especie por medio de unas placas-calefactoras que se colocan debajo de la base de la jaula, rocas térmicas que se introducen en el recipiente, o el foco de iluminación que debe ser específico para reptiles, cubriendo todo el espectro solar, ya que difícilmente se sacará a estos animales a tomar sol.
Las dimensiones del terrario dependerán del número, tamaño y hábitos de las criaturas que vivan en él. Además, hará falta un ambiente muy cálido y seco si son animales procedentes de zonas desérticas.
Por su parte el ambiente será cálido y húmedo si provienen de selvas tropicales, e incluso, acua-terrarios para aquellas especies que requieran abundante agua.
Con ramas, plantas y rocas se puede lograr una decoración interior muy bonita que se asemeje al hábitat natural del reptil. De todos modos, no conviene colocar plantas naturales si se van a introducir especies muy grandes o herbívoras porque durarían muy poco tiempo.
Un dato muy importante respecto a iguanas, camaleones y serpientes es que no son animales cariñosos. Así que hay que ser consecuentes con ellos. Ni siquiera tienen tendencias sociales para con las personas. Por eso muchos reptiles recién adoptados no son tratados en forma adecuada por su dueño. Es decir, que algunas personas por desconocimiento se empeñan en sacarlos del terrario para acariciarlos, o mostrárselos a todas las visitas, permitiendo que lo toquen y alimenten en forma incorrecta.
Posiblemente con el tiempo se enfrentará al problema de ver irremediablemente cómo su animal de compañía se desgasta, está apático, no come, no se mueve de un rincón y al final se muere sin poder hacer nada por él.