13 de agosto 2013 - 00:01
Pautas para interpretar el lenguaje de los perros
Quienes conviven con un perro y lo consideran un integrante más de la familia, seguramente mediante la observación podrán conocer sus reacciones y llegar a conocerlo lo suficiente como para adivinar qué le sucede, qué quiere transmitir con tanta insistencia o qué está ocultando. Para tener una aproximación y saber interpretarla, será conveniente analizar las señales más significativas.
pautas para interpretar el lenguaje de los perros
Un perro que no ladra es como una radio sin parlante. La potencia del ladrido constituye una valiosa fuente de información. Los tonos bajos representan amenazas, principio de ataque e, incluso, rabia. Sin embargo, también hay que considerar el tipo de actividad, ya que si está jugando, un ladrido bajo podría ser síntoma de diversión. Por ejemplo, el ladrido agudo y corto durante la disputa de un objeto significa que está concentrado y que su objetivo es, sin duda, ganar la partida. Por otro lado, cuando la modulación es alta, se intuyen situaciones de dolor, miedo o, incluso, alegría como cuando adoptan un tono similar a un cántico. En cierto modo, el perro emplea el tono de manera similar a los hombres. Un timbre bajo indica tristeza, sonoro en los enojos y alto cuando se expresa dicha o algún otro sentimiento de satisfacción, según explica la española Marta Morales, especialista en conducta animal. También es importante valorar la frecuencia y duración de los ladridos. Si estos son largos y distanciados entre sí, lo más probable es que el perro esté con muchas ganas de ponerse a jugar; y si además esta actitud va acompañada de movimientos rápidos o pequeñas carreras, no hay duda, necesita salir a la calle. Por el contrario, si los ladridos son rápidos y continuos, es posible que intente comunicar su preocupación y nerviosismo. Las interpretaciones básicas son el saludo, que consiste en uno o dos ladridos, agudos y breves, pronunciados en un tono intermedio. Una situación de alerta provocará en él modulaciones continuas y rápidas, siempre en un tono intermedio. De esta forma anuncian que algo o alguien desconocido se acerca a su territorio. En tanto que los ladridos que se interrumpen, con intervalos más o menos largos entre uno y otro, significan que el animal quiere averiguar quién o qué está merodeando. Cuando un perro quiere poner fin a una situación que le desagrada, modula un ladrido agudo y muy breve. En ocasiones también es un imperativo tal como si dijera: "Necesito salir a la calle" o "me muero de hambre". Con relación a los gruñidos, no todos se pueden interpretar como una amenaza. Esta forma de expresión incluye desde el placer extremo hasta la ira más salvaje. Cuando un perro gruñe suavemente y su expresión no deja al descubierto los dientes, sólo puede ser síntoma de placer. Más aún cuando los gruñidos se mezclan con ladridos entre cortados.

Los perros sólo conocen una forma para expresar temor o inseguridad, y ésta consiste en emitir gruñidos irregulares que van variando la intensidad, la interpretación sería "Tengo miedo". En tanto que un perro enojado que quiere lanzar una advertencia a su contrario emitirá un gruñido suave y constante, como intimidando al otro para que se aleje de su lado. Según va subiendo la frecuencia, aumenta la amenaza hasta llegar a un gruñido sonoro, con colmillos descubiertos y actitud amenazante. Esto indica que el combate va a comenzar. En cuanto a los aullidos, algunos sobrecogen, y otros sólo se emiten para llamar la atención. Por ejemplo como muestra de dolor, cuando le pisan la cola, emitirá un aullido alto y muy breve, equivalente al ¡ay!, humano. Es la respuesta a un dolor que le ha llegado por sorpresa. Exactamente igual que el anterior pero acompañado de actitudes temerosas como encogimiento, la cola entre las patas, es símbolo de temor. Pero cuando los aullidos son repetitivos, entrecortados y se emiten en un tono ascendente, el perro intenta llamar la atención del amo para que éste se una a la diversión, como una invitación a jugar. En cambio los gemidos, son una expresión que generalmente va acompañada de gestos lastimeros y ojos caídos. Es el lenguaje propio de los cachorros y, en realidad, tiene un único sonido y tres interpretaciones. Estas son hambre, frío o miedo.


TIPS
-Hay que respetar las horas de sueño de las mascotas. Durante el reposo el organismo recupera la energía perdida y lleva a cabo acciones reparadoras, si no se afectaría su equilibrio psíquico.
-3 veces a la semana hay que cepillar a los perros de pelo corto, para mantener la sedosidad y brillo de su pelo. Si tienen pelo largo, conviene un cepillado a diario con cepillo especial para desatar los nudos.

Baño y salud del perro
Para bañar al perro hay que usar agua tibia y un shampoo especialmente diseñado para él, con el fin de evitar enfermedades de la piel, como resequedad, caspa o urticaria.

¿Sólo diversión?
El juego de los gatitos, no sólo consiste en diversión, tiene una finalidad seria, ya que es a través del juego que desarrollan su inteligencia y habilidades de supervivencia.

Signos de estrés que pueden demostrar
El estrés en una mascota puede ser físico o emocional, de la misma forma que se produce en un ser humano. Las causas más comunes son por cambios en su entorno, o bien por situaciones que son percibidas como una amenaza para su bienestar.

Los problemas de salud, tales como infecciones, lastimaduras, heridas posteriores a una pelea o cambios en las horas que se le destinan a su ejercicio, son causas generadoras de estrés. Los lugares que no les resultan familiares, la cruza, el amamantar, los viajes, las tormentas, los fuegos artificiales, y participar en shows también pueden causarles estrés, como también la muerte de un familiar cercano al dueño, un terremoto, un incendio, o demasiadas visitas en la casa. La edad es también un factor que interviene en el estrés de las mascotas. Los perros que son más viejos no asimilan bien los cambios en sus rutinas. Están acostumbrados a que las cosas son siempre de la misma manera. Por eso, si son viejos, y por ejemplo, se emprenderá un viaje, sería conveniente, si no está habituado a viajar, conseguir que algún amigo o familiar que lo quiera y lo respete, se encargue de cuidarlo en la casa, en lugar de llevarlo a una pensión. De esta forma el ambiente y la rutina de la mascota se verán menos afectados.

El estrés causa un aumento en el ritmo cardíaco de las mascotas, y sus músculos se tensionan. Para contrarrestar esta situación de estrés, será necesario mayor energía, por eso será conveniente, con el consejo del veterinario, agregarle a su dieta alguna comida especial, según la raza. Por lo general, un poquito más de proteínas y grasas suelen ser una buena opción.
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