El gobierno busca cerrar los acuerdos con los gobernadores peronistas. Pero para lograr su aprobación necesitará evaluar cómo se paran los mandatarios provinciales, entre los que hay dos grupos bien definidos.

Urgido por la fragilidad económica y política, el Gobierno apura las negociaciones con los gobernadores peronistas para llegar a un acuerdo en torno al Presupuesto 2019, pero para lograr la aprobación del Congreso necesitará evaluar con precisión cómo se paran esos mandatarios frente a la situación actual.

El encargado de llevar adelante esas gestiones es el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, cuya misión es conseguir que el Presupuesto -que deberá ser enviado al Congreso antes del 15 de septiembre- llegue con un acuerdo cerrado con los gobernadores, que garantizarían el apoyo de sus diputados y senadores.

Pero una cosa es la teoría y otra la práctica: los gobernadores peronistas están divididos en dos grupos que tienen visiones distintas sobre el tipo de relación que el peronismo debe tener con el presidente Mauricio Macri en estos momentos, como así también distinto nivel de influencia en el Congreso.

El pampeano Carlos Verna y el formoseño Gildo Insfrán son los referentes del grupo de los más duros con la Casa Rosada, donde están también Mario Arcioni (Chubut) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis), todos ellos organizadores de la última reunión en el Centro Federal de Inversiones (CFI) con Sergio Massa, líder del Frente Renovador, como invitado estelar.

A ese encuentro no asistieron ni el cordobés Juan Schiaretti ni el salteño Juan Manuel Urtubey, que son los más dispuestos a tenderle una mano al Gobierno y forman parte de lo que en algunos despachos del oficialismo llaman con ironía “el PJ Frigerio”.

Schiaretti y Urtubey son los que en el marco de la negociación por el Presupuesto, le acercaron a Frigerio la propuesta de ampliar la base tributaria para aliviar el ajuste, es decir aumentar la recaudación del Estado para que los recortes en el gasto sean menos bruscos.

Esa propuesta incluye el (re) establecimiento de retenciones a las exportaciones agropecuarias, un tema que incomoda a Macri -que las calificó como un “impuesto poco inteligente”- pero que será central en la negociación sobre el Presupuesto.

En cambio, los gobernadores “duros” están más preocupados por no quedar como socios del ajuste en el marco del debate parlamentario sobre el Presupuesto.

A este grupo le interesa no perderse ninguna posibilidad de devolver al peronismo al poder en 2019, misma razón por la que se entusiasmaron con la concurrencia de Massa a la reunión en el CFI y no se sorprendieron por la ausencia de Urtubey, otro presidenciable.

Aún si el Gobierno aceptara la propuesta de Schiaretti y Urtubey y volviera a aplicar retenciones, el respaldo de ellos dos no le alcanzará para aprobar el Presupuesto en el Congreso sino que necesitará sí o sí convencer al grupo “duro” donde, para colmo, algunos siguen acumulando facturas para pasarle al oficialismo: Insfrán es un de los ejemplos paradigmáticos.

En las votaciones de los presupuestos pasados, del Acuerdo Fiscal y de la reforma previsional, el pampeano y el formoseño demostraron que tienen una influencia notable tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, así como lo hicieron también cuando trabaron la reforma electoral.

En aquella oportunidad, en 2016, Frigerio exhibió el apoyo un grupo de gobernadores sin advertir que no tenían en ese momento fuerza en el Senado, donde se debatía el proyecto, y la oposición cerrada de Verna e Insfrán hizo que la iniciativa se cayera. Se trata del error de cálculo que el Gobierno deberá tratar de evitar si quiere aprobar el Presupuesto 2019 y no podrá pasar por alto que, en lo que respecta a la cantidad de legisladores en el Congreso, Schiaretti y Urtubey son tan importantes como Verna e Insfrán.

Las conversaciones no podrán dejar de lado a Massa, no solo por su reaparición junto a los gobernadores más difíciles de conquistar para el oficialismo, sino porque su bloque de diputados es chico pero se hace escuchar y, si une fuerzas con el kirchnerismo, puede condicionar una votación.

Mientras camina por este territorio minado y conversa también con mandatarios como el entrerriano Gustavo Bordet y el sanjuanino Sergio Uñac, Frigerio se reunió el último miércoles con el jefe del Bloque Justicialista del Senado, Miguel Pichetto, para dialogar sobre el Presupuesto.

El histórico legislador peronista sigue siendo una figura importante del Senado, pero no es lo que fue en 2015 y 2016: los 24 senadores del Bloque Justicialista ya no le responden monolíticamente y la división entre los gobernadores mencionada anteriormente también licúa su poder.

Si bien Pichetto mantiene buena relación con todos los mandatarios provinciales (de hecho, asistió a la reunión en el CFI) no tiene autoridad real sobre los legisladores que responden directamente a ellos.

Quizá el único capital que le quede hoy y que puede servirle al Gobierno para conseguir la aprobación del Presupuesto 2019 sea su diálogo cotidiano con Massa.

Políticamente debilitado, económicamente frágil y con el peronismo en plena reorganización, el Gobierno encara la negociación más difícil de la era Macri.

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