Ana María Rossi, la médica baleada por su ex pareja, murió tras seis meses de agonía en el hospital San Roque de la localidad de Gonnet, donde se encontraba internada desde que fue víctima de este drama pasional. La mujer, de 36 años, una reconocida nutricionista que residía en la ciudad de La Plata, falleció ayer, a las 7 de la mañana, a raíz del “grave cuadro irreversible” que presentaba, indicó una autoridad de dicho nosocomio. Sus restos serán sepultados hoy en la ciudad bonaerense de San Andrés de Giles, su lugar de nacimiento y de donde son oriundos todos sus familiares, quienes se mostraron acongojados, pese a que sabían que el triste desenlace podía producirse en cualquier momento. Cabe recordar que la médica Ana María se encontraba en estado crítico desde el 4 de octubre pasado a la madrugada. Ese día fue hallada gravemente herida y semidesnuda en un zanjón de la zona de Villa Elisa, varias horas después de haber recibido dos balazos en el pecho y uno en la cabeza. Si bien, el estado de salud de la nutricionista tuvo algunos signos de evolución favorable, su estado general siempre fue más que crítico. No obstante, esa leve mejoría, que permitió alentar alguna esperanza para el milagro de la recuperación, sólo estuvo dada en que se le había quitado el respirador oficial.
Cambio de carátula
El violento ataque fue cometido por su ex novio, el visitador médico Agustín Arrién, de 46 años, quien confesó el hecho y está acusado de haberla violado y baleado tras una discusión por motivos sentimentales. Arrién, quien hasta el momento estaba acusado de “tentativa de homicidio simple” y “abuso sexual con acceso carnal”, ahora sufriría el cambio de la carátula del primero de los delitos, por el de “homicidio simple”, en una causa que lleva adelante el fiscal platense Marcelo Martini. Cuando Rossi fue encontrada baleada, Arrién le dijo en un primer momento a la policía que junto a la mujer habían sido asaltados por un delincuente, que tras sacarle dinero le pidió que se bajara y se llevó a la médica secuestrada. Sin embargo, el hombre terminó confesando, tres días más tarde, la autoría de la agresión a balazos durante una discusión. En la declaración ante el fiscal, el visitador médico admitió que había baleado a la médica en medio de una discusión por la relación sentimental que habían interrumpido hacía tres meses.
Apelan trastorno mental
En esa pelea, según explicó, él le preguntó a la nutricionista cuándo se separaría definitivamente de su esposo, a lo que ésta le respondió: “No me rompas las pelotas”, lo que enfureció al visitador, quien la atacó con un revólver calibre 22. Los abogados defensores del visitador médico alegan que actuó en estado de trastorno mental que le impidió ese día dirigir sus actos y comprender sus acciones, mientras que argumentan que es inocente del cargo por violencia sexual. Sobre este último punto, cabe recordar que estando ya detenido, por orden del juez de Garantías de La Plata, Guillermo Atencio, las pericias médicas determinaron que Rossi había sido abusada sexualmente. En consecuencia, esto complicó, aún más, la situación de Arrién. De todas maneras, el visitador médico siempre negó que haya violado a la mujer, con quien mantenía una relación sentimental que ella quería dar por terminada, aunque las pruebas recogidas también lo incriminan en ese cargo.

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