07 de febrero 2013 - 17:20
Al final, lo de Román y Tigre sólo fue un amor de verano
Riquelme coqueteó con el Matador y, tras algunos contactos, hasta parecía posible su llegada a Victoria. Pero el volante le puso abrupto fin a la ilusión al revelar su intención de volver a jugar en Boca.
al final, lo de roman y tigre solo fue un amor de verano

La decepción es grande. Por más que la chance de que Juan Román Riquelme se pusiera la camiseta de Tigre fuera pequeña. Los directivos estaban corriendo una carrera contra reloj. El domingo, en el partido ante Independiente, una de las máximas autoridades del club de Victoria le reveló a EL NORTEÑO que estaban buscando los patrocinantes que pudieran aportar los dineros necesarios para solventar el nivel salarial del contrato de Riquelme.

Pero las últimas declaraciones de Román, diciendo que se ponía nuevamente a disposición de Boca, fueron algo así como un mazazo para toda la gente de Victoria que soñaba con convencerlo de volver a la actividad en forma profesional y de hacerlo en Tigre.

Los argumentos, aunque escasamente sólidos, tenían su sustento. Todo empezó aquel sábado 5 de enero cuando, en ocasión de volver Boca a los entrenamientos y de asumir Carlos Bianchi un nuevo mandato como técnico del equipo Xeneize, Riquelme dijo que no volvía al club y que adoptaba esa postura para mantener su palabra.

No afirmar que se retiraba del fútbol, fue lo que motivó a la gente de Tigre a tentarlo. Las razones que esgrimían para encontrar un sí de Román eran varias: su simpatía con el club, la buena relación con Sergio Massa, el hombre fuerte de la entidad de Victoria, y la cercanía -sobre todo- con el lugar en donde Tigre se entrena varios días en la semana: el club Hindú de Don Torcuato.

Pero apareció la afirmación del abogado del jugador, Daniel Bolotnicoff, dando cuenta del interés de Riquelme por reactivar su contrato con Boca y la desazón envolvió a los directivos e hinchas del Matador.

De todas maneras es importante haber apuntado a unos de los mejores jugadores de fútbol del mundo y que Tigre muestre otras ambiciones, más propias de la de un equipo que quiere ser protagonista, que volver a atravesar las turbulencias del pasado.