22 de febrero 2012 - 00:00
El Matador volvió al triunfo y fortalece su ilusión
Ante un rival directo como los sanjuaninos se despachó con un claro 3-1 que potenció los ánimos. Después de cuatro partidos, los de Arruabarrena volvieron a festejar y achicaron la distancia con San Lorenzo, el primer objetivo.
Castaño festeja su gol, el primero de Tigre ante San Martín de San Juan. El Matador tuvo actitud y sumó tres puntos clave en su lucha.
Mucho más que tres puntos consiguió el Matador de Victoria con su triunfo ante San Martín San Juan. Primero, por tratarse de un rival directo en su tremenda lucha por permanecer en Primera División. Además, se puso a seis puntos de San Lorenzo -arrancó la temporada a diecisiete- y esta victoria, que llegó después de cuatro partidos, lo puede fortalecer en lo anímico.
El único detalle negativo fue la expulsión de Diego Castaño quien no solamente no podrá estar el domingo, ante Godoy Cruz, en Mendoza, sino que deberá purgar al menos dos partidos, tras haber llegado al límite de diez amonestaciones. Tampoco podrá hacerlo el zaguero Carlos Casteglione, a quien le mostraron la quinta amarilla, pero está en condiciones de reaparecer Mariano Echeverría.
Los once elegidos para este encuentro por el Vasco Arruabarrena fueron Javier García; Norberto Paparatto, Carlos Casteglione y Lucas Orban; Martín Galmarini, Diego Castaño, Román Martínez y Ramiro Leone; Diego Morales; Leandro Díaz -que tras su problema de ampollas en el pié fue por primera vez titular- y Carlos Luna. Luego ingresaron Gastón Díaz, Matías Escobar y Emmanuel Pío.
Tigre salió a jugar con la actitud que correspondía y antes de los dos minutos ya se había puesto en ventaja, luego de que Castaño corrigiera un defectuoso cabeza del Chino Luna. Tigre ganó seguido en el juego aéreo y así fue como consiguió el segundo tanto, por intermedio de Luna. Si bien ese tanto llegó recién a los 24 minutos de la parte final, la victoria nunca corrió riesgos. La frutilla del postre fue el gol de Escobar, también de cabeza. El descuento de Caprari, de penal, ya en tiempo adicional, quedó solo para la anécdota.

“Compromiso y amor propio”

Las voces de los protagonistas, reflejaron la importancia del éxito. En tal sentido, el Patito Martín Galmarini sostuvo: “Era uno de esos partidos que los llaman bisagra, era algo que habíamos hablado. Necesitábamos ganar de local y más aún, ante un rival que va a pelear por el mismo objetivo. La idea era seguir por el mismo camino que habíamos iniciado en Avellaneda”.
“En el primer tiempo -prosiguió- jugamos bastante bien, en el segundo bajamos el ritmo por una cuestión lógica y quizá, cuando menos lo merecimos, fue cuando fuimos más contundentes. La idea es el compromiso, el amor propio. Sabemos que tenemos una parada difícil, pero con la ilusión de ir partido a partido. El máximo sueño de todos es llegar a la última fecha con posibilidades de salvarnos”.