14 de septiembre 2011 - 00:08
Homenaje a la primera maestra que tuvo Don Torcuato
La Escuela 42 fue escenario de una emotiva ceremonia para recordar a Ofelia Ricchio, la primera docente de la localidad, que comenzó su labor en 1927. También fue directora y bibliotecaria. Descubrieron una placa alusiva.
En el colegio de Don Torcuato se vivió una emotiva jornada.
La comunidad torcuatense organizó un emotivo homenaje a su primera maestra, directora y bibliotecaria: Ofelia Ricchio. En el acto realizado en la escuela 42 participaron abanderados y escoltas de todas las escuelas -públicas y privadas- de la ciudad, hubo entrega de presentes y se descubrió una placa en homenaje a Ricchio y a todos los docentes que continuaron su tarea educativa. Al mismo tiempo, se celebró la inauguración de la biblioteca Angel Plaza, que lleva el nombre de quien fuera un reconocido pediatra de la localidad.
“Que este encuentro se repita año tras año, porque es muy lindo encontrarse con ex alumnos lo que es muy motivante, una caricia para el corazón. Hoy nos juntamos para homenajear a la que fue la primera maestra y directora de esta escuela. Elegimos recordarla y poner una placa en la entrada de la escuela en su honor. Además, estoy muy emocionada porque participó de esta fiesta uno de los primeros alumnos de Ofelia y fue él mismo quien descubrió la placa. Este día es muy especial porque vinieron conocidos docentes de todo Don Torcuato, muchos que han trabajado conmigo. Y es un honor recibirlos, porque al mismo tiempo los convocamos por otro motivo: la inauguración de la Biblioteca Angel Plaza, como reconocimiento a ese doctor pediatra tan querido en esta ciudad y que tanto hizo por la construcción material de este establecimiento. El doctor Plaza fue Presidente de la cooperadora y mandó a sus hijos a esta escuela; así que es un gran orgullo para todos”, señaló Adriana Zannin, directora del establecimiento.
Durante la ceremonia se entregaron presentes, entre ellos el del Club de Leones de Torcuato Centro, representado por Alejandra Podestá, quien manifestó: “Entregamos una medalla en reconocimiento a la maestra Ofelia”. Y por el Rotary Club de Don Torcuato, su presidente Rogelio Fernández afirmó: “En esta placa queremos homenajear a nuestra primera maestra y en ella a todas las maestras que hacen un trabajo imposible de agradecer”.
Nancy Acosta, ex alumna y ahora maestra en la escuela Nº 42, comentó: “Junto a mi hermana transitamos varios años de nuestra vida en esta hermosa escuela y, además de ser nuestro lugar de trabajo por muchos años, es como nuestra casa, nuestra familia. Mis mejores amigos pasaron por acá también. Y justo hoy me encontré con la que era mi compañera de banco y me enteré que ahora es la directora de la Media Nº 3. Es toda una vida entrelazada, me encuentro con toda esta gente y en una fecha tan especial. Quería decir que los docentes no llevamos una medalla como los ganadores, o una copa como los deportistas: nuestras hazañas las guardamos en el corazón, y la sonrisa de un niño es nuestro reconocimiento. Por cada nene que aprende a escribir o a leer nos guardamos una medalla en el alma y la satisfacción es para toda la vida... Cada alumno es un hijo de la vida”.
Por su parte, Fernando Horacio Arricau, sobrino-nieto de Teófilo Arricau, el primer habitante de Don Torcuato, recordó: “Mi abuelo Juan era el único hermano de Teófilo Arricau. También soy un afortunado por poder vivir a 150 metros de donde mi tío abuelo tenía su tambo, en la calle Elvira. Estuvo ahí hasta 1929 cuando se hizo el primer loteo y tuvo que retirarse. Por eso de alguna manera se podría decir que estoy viviendo en el mismo lugar donde vivió mi abuelo. Él era muy querido en la familia y era reconocido por ser emprendedor”.