El partido en el Héctor Etchart, que abrió la serie final del torneo de la FEBAMBA, estuvo a minutos de no jugarse por el inesperado recrudecimiento del conflicto entre los árbitros y la Federación.
Los jueces propusieron que los partidos de la serie fueran dirigidos por tres árbitros, pero desde la entidad rectora no aceptaron. Así, los árbitros decidieron no presentarse y el encuentro fue arbitrado por dos jueces de menor categoría, que suelen actuar en las divisiones formativas y con nula experiencia en Primera y menos en finales.
Representantes de ambos clubes mantuvieron reuniones ante este imprevisto y, en principio, habían resuelto no jugar, presentando una nota aclaratoria en la Federación.
Quedaron en medio de un conflicto ajeno que los perjudicaba. Tanto la gente de Caza y Pesca como la de GEBA consideraban, con razón, que no era serio que la final la dirigieran jueces sin experiencia.
Es que pasaban de ser dirigidos por jueces de Liga Nacional y hasta con presencia en Mundiales (Pablo Estévez, Fernando Sampietro, Diego Rougier, entre otros que pitaron en los playoffs), a ser controlados por referís que están haciendo sus primeras armas. Aunque, finalmente, decidieron que los equipos se presentaran.
Y, lamentablemente, la labor de los árbitros no pasó inadvertida. El juego se inició quince minutos después de los previsto, porque uno de los jueces se había olvidado su vestimenta. Luego, por momentos se vieron desbordados por la intensidad y las fricciones lógicas del juego, cobrando varias faltas dudosas, especialmente a los hombres altos de Caza y Pesca.