El frente de una de las casillas aún deja ver un agujero por donde entraron la última vez ladrones. Los techos de chapa dejan pasar el agua de lluvia por eso los días de frío y tormenta deben suspender las actividades. El lugar sirve de contención para los cientos de chicos de esta postergada zona del norte del conurbano. "Hay situaciones difíciles. A una cuadra de aquí viven cinco familias hacinadas en un terreno. Y para los niños no es fácil. Por eso hay que seguir convocándolos", cuenta Correa dando paso a una emocionante historia.
"El otro día vino a verme un chico de 16 años. Me dijo: 'Correa vengo a agradecerle por ayudarme a dejar el paco'. Le dije que no tenía porqué, que el esfuerzo lo había hecho él. Es una linda anécdota pero lamentablemente el paco nos rodea en esta zona", sentencia.
A su lado, Leonardo Gallo (28), quien supo hace unos años competir en la categoría '85, señala que hace unas semanas junto a otros vecinos estuvieron pintando la cancha de papi. También coincide en que la solidaridad de los vecinos resulta fundamental.
Correa agrega que una profesora del Club San Fernando, que vive a unas cuadras, se ofreció a dar clases de hockey para que las nenas también tengan su espacio. "Estamos buscando que nos ayuden a nivelar el terreno de la cancha para luego pintarle las marcas y comprar los arcos", sostiene.
Otros vecinos se sumaron a la construcción de los baños. Desde el hospital local donaron las antiguas puertas de un quirófano que ahora permiten el acceso a los vestuarios de los "futbolistas" de Martín de Güemes. Todas las tardes, a la salida del colegio, decenas de niños y adolescentes se juntan para correr tras una pelota y divertirse. "Vienen entrenadores que también colaboran y el 9 de Julio se juega la última fecha y tres equipos nuestros tienen la chance de ganar el campeonato. Así que de por sí tres categorías serán subcampeonas", admite con orgullo.
"Todo lo que hacemos es voluntario. Damos nuestro tiempo. Recibimos donaciones de ropa, un televisor, una cocina, heladera, cajas de leche. Pero sin un buen techo todo termina arruinándose. Además, esta zona suele inundarse. Nos gustaría que se lograran soluciones de fondo, como poner más iluminación en estas cuadras", reclama Correa.
El gran anhelo de los integrantes de la Sociedad de Fomento es poder crear una escuela de artes y oficios. "Para eso debemos llevar a cabo estas mejoras edilicias. Es una salida más para los pibes porque ellos pueden participar de los campeonatos hasta los 15 años. Entonces después qué hacemos con los chicos", se pregunta Correa para luego señalar un banco recién pintando. "Este lo hicimos acá con ellos. Es sólo una muestra de lo que podemos lograr", se ilusiona.