De todos modos, con firmeza Alfaro dejó sus conceptos al enfatizar: "Me duele porque al fútbol argentino le estamos clavando un puñal y se está desangrando poco a poco". Y se preguntó: "¿Cuánta gente borracha entra a las canchas? Un montón... Seamos más serios. Cuando pasan estas cosas uno se pregunta: ¿Dónde están los controles de alcoholemia? ¿Dónde esta el AFA plus? Lo único que no se puede solucionar es la muerte. De ahí para abajo, todo se puede solucionar si hay voluntad. Decidí que el partido continuara por el resto de la gente. No se puede para el partido por un pelotudo que tira una piedra".
"Estas cosas le hacen mal al fútbol, pero nada de lo que yo diga va a hacer cambiar algo. De hecho cuando nos íbamos le sacudieron una botella de fernet al utilero, que gracias a Dios no le pegó. Si lo hacía no sé qué le podía suceder", añadió, "porque por un boludo no se puede dejar sin el partido a los otros',
Al mismo tiempo destacó que el árbitro estaba decidido a hacer lo que le decía yo, si le pedía que lo terminase, lo iba a hacer. La era post Grondona debe servir para reorganizar las cosas. Ojalá que estas cosas no vuelvan a pasar, es mi único deseo".
Pero además de la derrota, el partido a Tigre le costó dos expulsiones: la del defensor Leandro González Pirez y la del atacante Marcelo Larrondo por lo cual Alfaro deberá rearmar el equipo para el partido del sábado, a las 17, ante Olimpo de Bahía Blanca, el primero que disputará en el año el Matador en condición de local.
En el caso del primero de los mencionados, el candidato a reemplazarlo es Juan Carlos Blengio y para sustituir al delantero, quien se perfila es el colombiano Sebastián Rincón, quien ya se recuperó de su lesión. Además, habrá que dilucidar si ingresará o no Facundo Bertoglio en el mediocampo o si se mantendrá Lucas Janson.