Salvo un momento de desorientación en el primer tiempo, cuando quedó 13-5 abajo. Hindú se mantuvo siempre en partido. Incluso, se recuperó y se fue al descanso largo 18-16, diferencia que pudo ser mayor si Severiano Escobio acertaba un par de conversiones (lo complicó el viento en posiciones difíciles).
En el complemento, Escobio y González Taboada intercambiaron penales, pero Newman bancó la presión y así llegaron al último minuto 25-24 arriba los locales. La fiesta empezaba a teñirse de bordó. Pero el Elefante sacó la chapa y se fue para adelante a jugarse el resto. La tensión crecía. Los nervios alteraban a las dos tribunas. Y llegó Tito. Sí, el de la pegada certera. El que con su agónico drop desató una nueva fiesta en azul y amarillo. ¡Chapeau, hexacampeón!