Durante la gestión de la ex TBA, se fueron extendiendo los tiempos de viaje por falta de mejoramiento y mantenimiento de la vía y recortando las frecuencias, lo que determinó la transferencia de los pasajeros a las líneas de colectivos, más costosas y con mayor tiempo de viaje.
El ramal tuvo su época de oro hace 20 años: el recorrido entre cabeceras insumía una hora 10 minutos y entre Victoria y Matheu la frecuencia era de 30 minutos, para lo cual se contaba con un sistema de
Control de Tráfico Centralizado (CTC) que fue desmantelado. Se espera que la situación se revierta a partir de las inversiones anunciadas por el ministerio del Interior y Transporte: el mejoramiento de la vía y la incorporación de coches motores, cuya compra fue adjudicada a la empresa CMR, que proveerá 89 unidades para este corredor y los que se ofrecen entre
Villa Ballester-Zárate, Merlo-Lobos y Moreno-Mercedes.
A fines de enero la suspensión del servicio motivó el reclamo de la seccional Latinoamérica (nombre con el que se rebautizó a Victoria durante la Guerra de Malvinas) de La Fraternidad (el sindicato que agrupa a los conductores de trenes) a la UGOMS.