-Sobre todo tranquilidad. Pero nos sacamos la mochila del descenso de encima y ya nos pusimos a pensar en el partido contra Estudiantes, que es un rival extremadamente difícil. Si bien ellos se juegan el campeonato y nosotros nada, para nosotros tiene muchísima importancia, porque no es lo mismo terminar ganando que perdiendo y para el futuro, con el tema del promedio, estos tres puntos vendrían bárbaro.
-Por la histeria con que se vive en el fútbol argentino, el tema del descenso es muy bravo. Si descendés, parece que fueras un fracasado, que no sirvieras para nada. La presión la sentíamos todos, la gente, los dirigentes, el cuerpo técnico y los futbolistas. Pero por suerte los jugadores de Tigre tienen un corazón muy grande, han jugado estos partidos, cuando estábamos al límite, apretando los dientes y los han podido sacar adelante y por suerte Tigre se quedará un año y medio más en Primera. Esperemos hacer las cosas lo mejor posible para que, diciembre del año que viene, nos vuelva a encontrar en Primera.
-Al margen de lo futbolístico, cómo nos manejamos en lo humano. Pelear el descenso es una situación bastante complicada, puede haber algunas caras, algunos gestos, estados de ánimo que pueden no ser los mejores, pero siempre las hemos sacado adelante. Es lo que más rescato.
-Dirigiste 31 partidos y nunca el equipo estuvo en zona de descenso...-Tomamos al equipo en una situación compleja, a solamente dos puntos de Argentinos Juniors y por suerte, nos salvamos una fecha antes. Hubo momentos en donde estuvimos más aliviados, como cuando le ganamos a Rafaela y a Estudiantes. No jugábamos mal, pero vino una racha de empates consecutivos y algunos equipos se nos acercaron mucho. Lo que era confianza pasó a ser duda, nos metió en una situación difícil de salir en donde estuvimos un par de veces: antes de ir a la cancha de Arsenal y después de perder en Rosario ante Newell's y esta vez. Pero las tres veces los pibes pusieron el pecho y dejamos al equipo en Primera.
-Llegaste a renunciar, no te imaginábamos bajándote del barco...-Siempre priorizo las instituciones. Es lógico que Tigre esté sobre mí. Yo le daba la chance a los directivos de traer otro entrenador, yo no iba a ser un obstáculo. Pero a partir de que sentí el respaldo tanto de los dirigentes, como de los jugadores, apretamos los dientes y seguimos. Pero el mérito fue pura y exclusivamente de los pibes.