Juan Carlos Pallarols expresó: "Este río de Tigre debe tener agua bendita porque fue fantástica la participación de la gente. Este ha sido el mejor lugar de los que pasé. Es un milagro del Espíritu Santo tener un papa argentino, un hombre que está radiante e inspira paz y felicidad".
El artesano es sexta generación de una familia de orfebres de origen catalán que trabajaron para los papas León XIII, Pío XI y Pío XII, y es el artífice de los bastones de mando presidenciales argentinos desde la restauración de la democracia. También hizo un cáliz para el Papa anterior, Benedicto XVI, y fue a entregárselo con el entonces cardenal Jorge Bergoglio.
El cáliz que se está realizando para Francisco comenzó con una invitación de la fundación Artifex, del Vaticano, hace seis meses, cuando todavía era Papa Benedicto XVI.
Después de la renuncia de Benedicto XVI, Juan Carlos cambió el diseño del original cáliz, que originalmente estaba destinado a esta muestra, y pensó que sería ideal hacer otro, especialmente destinado al Papa Francisco.
La pieza sólo tendrá las siglas JHS –que están en el emblema de los jesuitas– y las imágenes de la Virgen Desatanudos y la de Luján, patrona de los argentinos, además de las uvas y el trigo, que aluden al vino y el pan, símbolos del misterio eucarístico del que Bergoglio es devoto.
Un regalo sencillo, de copa ancha, cuya decoración principal serán los golpes de cada una de las personas que se sumen a su construcción, en un tallado sereno y constante, al ritmo del cincel que el mismo orfebre guiará para darle forma. La copa consta del pie, el puño y el vaso con dos capas, la interna lisa, y la externa decorada.
El material con el que se está haciendo el cáliz papal provino de un lingote de plata de 1,320 kilogramos de una mina santacruceña.