La sorpresa fue la zapada entre los músicos, con un sonido arrollador, y la esencia del encuentro desde el escenario: todos juntos tocaron durante horas, con himnos roqueros como "La Balada del diablo y la muerte", y decenas de clásicos de la banda y del rock nacional. Y todos los músicos se sumaron a la movida con espíritu solidario.
Desde la organización agradecieron "el apoyo total del municipio de Tigre, especialmente la delegación de El Talar, y por supuesto a las bandas y los músicos que se sumaron de manera totalmente desinteresada, y todos los que ayudaron, como los bomberos de Pacheco, comerciantes que colaboraron y por supuesto a Vital por su predisposición", sostuvo Julio Harreguy de Motociclistas Solidarios.
Cuando faltaban pocos minutos para que el domingo terminara, los fuegos artificiales marcaron el final del motoencuentro, después de horas de música y solidaridad, y una noche de rock y amigos en la que todos querrían estar.