En tono distendido e interactuando con la gente (le preguntó a una mujer con cuello ortopédico qué le había sucedido), arengó: "Mañana hay que laburar, eh. No es como el lunes pasado (por el feriado puente). Todos los lunes deberían ser como el lunes pasado". Entonces sí, llegó el final, con Esos locos bajitos y Hoy puede ser un gran día.
Atrás habían quedado casi dos horas de devoción serratiana. Con unos cuarenta minutos finales a puro clásico. Mediterráneo, No hago otra cosa que pensar en ti (durante la cual presentó a la banda que -desde siempre- conduce su ladero Ricard Miralles), Cantares (en la que cantó con el público), Lucía y la ya mencionada Para la Libertad, en el primer cierre. Antes fue tiempo de otros clásicos como El carrusel del Furo, De vez en cuando la vida y Algo personal.