Se acabaron las palabras. Llegó la hora de la verdad. El domingo, a partir de las 19.10, en el Cilindro de Avellaneda, el Matador de Victoria disputará la primera de las 19 (tal vez deban ser 21 en caso de jugar la Promoción) finales, con el objetivo de permanecer en Primera División. Hoy los 109 puntos cosechados en 95 partidos dejaron el promedio de Tigre en 1,147 con lo cual ocupaa uno de los dos lugares de descenso directo y para al menos llegar a la promoción deberá mejorar aún la buena campaña realizada en el pasado torneo Apertura.
Si se toma en cuenta el objetivo de llegar a los 60 puntos en la temporada, Tigre deberá hacer una campaña de 33 puntos o sea, pelear los primeros puestos, algo que el equipo ya demostró que puede hacer y más aún desde la llegada del Vasco Rodolfo Arruabarrena que, en los 39 partidos que lleva dirigiendo al equipo consiguió que Tigre sumara 55 unidades. O sea, una campaña más que aceptable. Lo que instaló la preocupación fueron las tres derrotas seguidas en las últimas tres fechas del torneo.
Si se utiliza como parámetro los resultados de los cinco amistosos de pretemporada, se puede decir que una victoria, tres igualdades y una derrota, no es una mala cosecha. Pero, al igual que lo ocurrido en la competencia oficial, lo ocurrido en el último tramo del período preparatorio, la abultada derrota en el último de esos partidos, el 5 a 2 en contra ante Lanús, reinstaló la inquietud en las huestes que conduce el ex defensor de Boca.