Por segundo año consecutivo, el piloto de Tigre Alberto Vidriales, navegado por Rubén Bagliani, a bordo del NSU Prinz 1962 volvió a quedarse con la victoria en la categoría A del Gran Premio del Uruguay 19 Capitales Histórico, un tradicional rally de regularidad que recorre 2.714 kilómetros del país vecino.
Y por si fuera poco, justo para su cumpleaños número 80 que será hoy (miércoles 21 de marzo), Vidriales logró además ubicarse entre los mejores 50 de la prueba, en el puesto 49, entre más de 150 binomios inscriptos.
“Es la primera vez desde que se corre el 19 Capitales que un coche de esta categoría termina entre los 50. Y eso demuestra que se complementan piloto, navegante y el coche”, detalló Vidriales, en diálogo con este medio.
“Una de las cosas más importantes que veo es que tengo un coche extraordinario. Es un motor que no afloja nada, una carrocería, una suspensión extraordinaria. El motor es extraordinario, no tiene correas, no cede nada en materiales. Los coches actuales tienen cadena, correa y cuando uno lo pasa de vuelta. Con este auto, hemos alcanzado las ocho mil vueltas en 1962, 1963 y 1964 en esas épocas de Grandes Premios”, el piloto tigrense.
Y agregó: “No precisamos tantas vueltas en estas carreras de regularidad. Sólo cuando tenemos que pasar un fila de camiones y nos demoran en tiempo. Entonces tenemos que alcanzar 130, 135 kilómetros para pasar a tiempo en los controles de tiempo. Lo más extraordinario de este coche es que en los peores caminos, en la tierra, vamos a fondo. Hubo mucha tierra. En el asfalto podemos correr sin casco y en la tierra llevarlo puesto. Tuvimos muchos kilómetros de tierra, muchas curvas a 90 grados. Son peligrosas y hay mucho canto rodado donde los coches grandes se van a la zanja”.
Sin quitarle mérito a su habitual compañero José Mezzanote, Vidriales valoró el trabajo de su navegante Bagliani y explicó: “En Argentina el corre con su hija de 15 años y gana todas las carreras. Tengo que elogiar lo que hizo conmigo porque es extraordinario. Ahora vamos a ir a correr a Zárate. En el auto están los nombres tanto de Rubén como de José porque son grandes compañeros”.