Para analizar el posible móvil, el magistrado indagó distintos antecedentes. Quince días antes de la desaparición, Erica estuvo consultando en una inmobiliaria de Villa Adelina (donde vive su familia) para alquilar un departamento porque la estaba pasando muy mal con Daniel. Para los pesquisas, la pudo haber matado porque lo iba a abandonar.
Pero el análisis de las comunicaciones telefónicas, para el juez Vitale, fue la clave del caso. Tras llegar a la casa de Lanús, cerca de las diez y cuarto de la noche del viernes 20 de agosto, hay un paréntesis de más de una hora, donde pudo haber ocurrido una discusión. Recién a las 23.45 comienzan a utilizarse los teléfonos celulares. Entre esa hora y las 23.53 hay varios mensajes entre el celular de Lagostena y el de su sobrino, Brian. Según el estudio, antes y después de ese día, las comunicaciones eran casi nulas. Y más llamativo aún, en la madrugada del día 21, entre las 5.05 y las 5.53 se registraron seis llamadas entre el teléfono de Brian y otro de un familiar directo que se mantuvo, de acuerdo a la captación de la celda, a pocas cuadras de la casa de Daniel. El primero de los teléfonos fue captado en distintas zonas de Buenos Aires.
En la mañana siguiente, María Esther Romero comenzó a llamar a su hija a las 9.30 para recordarle que le llevara, cuando fuera a su casa a almorzar junto a Daniel, un CD de música. Pero no pudo comunicarse. También llamó al celular de Lagostena y al teléfono fijo de la casa. Nunca antes su hija y su yerno no la habían atendido. Cuando se chequeó la comunicación, se registró que a las 9 de la mañana alguien, desde la casa de Daniel, levantó los mensajes de voz guardados en el teléfono de Erica. Se cree, siguiendo esta línea de investigación, que para esa hora la mujer ya habría sido asesinada. El primer contacto que hay entre Daniel y la familia Soriano fue a las 14.55, mediante mensaje de texto, con la hermana de la víctima, Brenda.
Daniel, al comunicarse con la familia de Erica, dijo que tenía los teléfonos apagados, que no había escuchado ninguna llamada y que al mediodía había subido al techo de su casa a hacer unas reparaciones. Lo que más aterró por entonces a los familiares, comentó que su mujer se había marchado, enojada luego de una discusión, cerca de las 11 de la mañana. Otro dato sospechoso: él dijo no haber oído las llamadas de los familiares de ella, que para esa hora ya estaban desesperados. Después se supo que desde el teléfono de Daniel, a las 11, se hizo una llamada al celular de la hija mayor de Erica, que nadie atendió.
Recién a la noche, los familiares de Erica, con un policía, ingresaron a la casa de Daniel. Allí surgieron más dudas. Primero fue el relato del hombre: ellos discutieron, forcejearon y en medio de esa disputa, ella abrió su cartera, sacó la billetera, extrajo unos pocos pesos, guardó nuevamente la billetera y se marchó, sólo llevándose su teléfono, dejando allí la credencial del servicio médico y el ácido fólico que tomaba por el embarazo.
Pero hubo más. Cuando Lagostena describió cómo se fue vestida su mujer, dijo que llevaba calzas negras, un pullover gris largo con brillos y botas de caña alta color negra. Esa ropa, una semana después, la descubrió la mamá de Erica en el bolso que sus hijos, con la Policía, retiraron de la casa de Lagostena, en medio de la búsqueda.
Regresando a la noche del sábado 21, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ese día fue atípicamente caluroso, con registros que oscilaron entre los 13º y los 24º5. Al ingresar a la casa, detectaron que la chimenea estaba aún caliente y muy limpia. Se peritó el lugar y se encontraron fibras rojas de poliéster. Según la pericia, podrían ser restos de ropa íntima femenina. De acuerdo al testimonio de los familiares, Erica usaba siempre ese color. Por último, cerca del hogar, se levantó una muestra que dio positivo al reactivo Luminol, y que llevada al Laboratorio se determinó que era sangre con perfil genético femenino, aunque por la poca cantidad no se pudo hacer el cotejo con sangre de familiares de Erica.
Probablemente, el juez de Garantías insistirá con la misma hipótesis. ¿alcanzará para mantenerlo en prisión? Y lo más importante: ¿se podrá sostener la acusación de homicidio cuando hasta hoy no se han hallado los restos de la mujer?