La joven, también, dijo que forcejeó, gritó y lloró. Que después se despertó Benítez. Ahí entra a jugar la declaración de su pareja: si bien dijo que no escuchó ni vio la violación, porque estaba profundamente dormido (estaba muy cansado porque había estado casi 20 horas despierto y además había tomado mucho alcohol en un boliche de Quilmes), sí aseguró que cuando abrió los ojos la chica estaba gritando, llorando y en estado de shock. Esta situación, demás está decir, no indica que pudo haber un consentimiento, sino todo lo contrario.
El fiscal de la causa, el doctor Guillermo Castro, ya escuchó personalmente a la joven y también a Benítez, quien fue el que aportó información valiosa para el expediente que desmorona la versión del consentimiento. Entre otros puntos, ambos dijeron que, porque se habían quedado sin plata en el Bar Llyndin de Quilmes, él le propuso no ir a un hotel alojamiento, sino viajar hasta el departamento de la calle Brandsen, donde viven Zárate y el futbolista Nicolás Pérez (20), quienes se quedaron en el boliche. "Ninguno habló de un acuerdo de ir juntos a la vivienda", dijo una fuente consultada.
Ninguna fiesta sexual
Benítez también descartó que haya habido un acuerdo de acostarse todos juntos. Sólo dijeron que, cuando estaban en la habitación, regresaron los dueños del departamento, acompañados por otras dos chicas, pero jamás se cruzaron ni se vieron con las otras mujeres. O sea, lo que pasó estuvo siempre muy lejos de ser una fiesta sexual, como también se llegó a deslizar como posibilidad.
Además, sobre el consentimiento que no hubo de acuerdo al relato de víctima y el testigo, vale destacar que, según lo que declaró Benítez, Zárate le dijo que él se acostó detrás de ella, la tocó, le bajó la bombacha y la penetró, pero que "pensó" que ella lo aceptaba porque lo miró y no dijo nada, hasta que comenzó a gritar. Si bien sólo parece ser una burda explicación para justificarse, es relativamente fácil darse cuenta de que no pudo haber ocurrido de esa manera: nunca antes ella lo aceptó, el comenzó el abuso cuando ella dormía y, de haber existido esa mirada, cuando se despertó, porque Alexis le preguntó "si se cuidaba", comenzó a gritar y entró en estado de shock. O sea, nunca le dijo que sí. Y eso es violación, no hubo consentimiento.
A los relatos de la víctima y el testigo, el fiscal anexará los mensajes de texto que fueron presentados por el abogado querellante, el doctor Omar Daer. Tanto Benítez como Pérez le escribieron a la víctima, cuando ella se había marchado del departamento, que "Alexis estaba mal, se quería matar por lo que había hecho", que "no sabía lo que había hecho, porque estaba borracho", entre otras frases que indican que algo grave sucedió esa madrugada.
El martes próximo, en tanto, el fiscal Castro esperará que se presente a declarar Nicolás Pérez, quien si bien no estuvo en la habitación del abuso, sí dormía en otro cuarto y se despertó y presenció lo ocurrido después, cuando la víctima gritaba y lloraba acusando a Zárate de haberla violado. También aguarda el informe de las compañías telefónicas sobre los mensajes que pudieron haber intercambiado entre Zárate, Benítez y Pérez el domingo pasado, lo que podría aportar más evidencia para dilucidar lo sucedido.
La semana próxima, incluso antes del viernes, el fiscal deberá tomar una decisión con respecto a Alexis Zárate. Las fuentes consultadas dijeron, por los pasos que se han dado hasta el momento en la causa, podría llegar a redactar un pedido de detención contra el futbolista por el delito de "abuso sexual agravado", que tiene una pena en expectativa que va de 6 a 15 años de cárcel.