El
trabajoso triunfo de San Lorenzo ante Crucero del Norte, que lo mantuvo arriba del resto de los equipos en las posiciones, incluso de Boca por diferencia de gol, reafirmó varios aspectos que lo vienen destacando y que lo van caracterizando fecha a fecha. Como que de local el
Ciclón es un
mal anfitrión, porque de los once partidos que
lleva jugados en el Nuevo Gasómetro ganó nueve (empató uno y perdió el otro); que en los segundos tiempos liquida a sus rivales y que como dijo el Patón Bauza, cuando no juega bien saca de adentro la personalidad y el carácter necesarios para disimular esas falencias futbolísticas.
Pero la victoria ante los misiones también dejó en el ámbito sanlorencista un par de cosas interesantes para el análisis. La primera es que ante tanta crítica acerca de la supuesta postura conservadora que, para muchos, suele adoptar Edgardo Bauza a la hora de plantear los partidos, esta vez dejó de lado todo tipo de especulación para impulsar a su equipo hacia adelante con las modificaciones realizadas en la segunda mitad. Y la otra, es la trascendencia que tienen Mercier y Yepes en lo táctico y la influencia que ejercen sobre sus compañeros. Ambos ausentes por tener que cumplir una fecha de suspensión.