El gobierno sabía que la tenía complicada este 27 de octubre, de ahí que sus módicas expectativas estuvieran puestas en revertir resultados en algunos distritos del interior y, sobre todo -por la gran exposición que representan esos distritos- achicar la diferencia con Sergio Massa en provincia de Buenos Aires y salvar la senaduría de Daniel Filmus. No pudo ser ni una cosa ni la otra.
Le queda el sensación positiva de haber revertido la derrota de agosto en La Rioja y, sobre todo, haber salvado la ropa en Neuquén, donde Marcelo Fuentes consiguió finalmente la senaduría por la minoría, cuando en las PASO había quedado tercero. No pudo revertir en cambio en Catamarca, donde el Frente Cívico y Social volvió a derrotar al justicialismo gobernante.
Sí festejó en distritos donde ya está consolidado, pero reiteró su supremacía, como Chaco, Entre Ríos, Salta y Río Negro, entre otros.
Lejos de la amarga experiencia de 2011, la oposición celebró su recuperación, aunque como en 2009, cuando su victoria cayó en saco roto, no es un conglomerado homogéneo que pueda dar certezas sobre 2015.
Asoman numerosas figuras que con el resultado de ayer comienzan a probarse el traje de candidatos. Comenzando por supuesto con Sergio Massa, quien ya había quedado encumbrado en las PASO, pero se sabía que si superaba los diez puntos de ventaja sobre el segundo, comenzaría esta carrera con una considerable ventaja sobre el resto. Así las cosas, el suyo fue el discurso más largo de los que ganaron este domingo; el discurso de un candidato presidencial.
Mauricio Macri también había planificado esta elección como un trampolín hacia 2015. El jefe de Gobierno confía en convertirse en una alternativa no peronista para ese año, aunque en sus filas cuente con numerosos miembros de ese sector. Se sabía que el que daría este domingo sería un discurso de candidato presidencial; por eso el bunker macrista se preparó -a diferencia de lo que se vio en las primarias- sin fotografías de los candidatos: el protagonista principal debería ser Mauricio Macri, quien conforme a esa premisa lanzó su candidatura presidencial durante su discurso.
La oposición no se agota en esos nombres. Por el contrario, en el radicalismo picó en punta el ex vicepresidente Julio Cobos, que como en las PASO volvió a ganar con amplitud en Mendoza. En ese mismo sector, pero del lado socialista, Hermes Binner también ratificó su liderazgo. Segundo en las presidenciales de 2011 -aunque muy lejos-, el líder socialista es número puesto en la grilla de los presidenciables para 2015, mas hay quienes han sugerido que podría dar un paso al costado esta vez. Priorizaría en cambio ir por la gobernación santafesina y dejarle la precandidatura presidencial al gobernador Antonio Bonfatti. Se verá, falta mucho todavía.
Renacida de las cenizas, Elisa Carrió es otra de las presidenciables del que un eventual frente UNEN que podría constituirse para 2015. Le fue muy bien, tanto en agosto como este domingo, pero no lo suficiente. Si bien se ha recompuesto de aquel emblemático 1,8 % de hace dos años, tampoco le alcanzó para festejar una victoria personal sobre Sergio Bergman. Se quedó, sí, con el objetivo no menor de sumar para que su socio "Pino" Solanas llegara al Senado y dejara al kirchnerismo sin ninguna banca allí.
Dentro del peronismo no kirchnerista, a José Manuel de la Sota tampoco le fue tan bien como esperaba con Juan Schiaretti, si bien se impuso en la elección, mas sin la holgura que hubiese necesitado para encumbrarse a nivel nacional.
Dentro del oficialismo, los gobernadores kirchneristas Jorge Capitanich, Sergio Urribarri, Juan Manuel Urtubey y José Alperovich consiguieron victorias importantes en sus distritos. Menos el tucumano, el resto sueña con convertirse eventualmente en "el elegido" para suceder a Cristina en el kirchnerismo. Los otros tres participaron de alguna manera en esta elección. El gobernador del Chaco y el de Entre Ríos fueron candidatos a senadores suplentes, y el salteño puso a su hermano como candidato a senador. A los tres les fue bien.
Pero hay otro gobernador que no puso su nombre en ninguna lista, pero que fue protagonista principal en esta elección: Daniel Scioli. La cara apesadumbrada que mostró en su primer contacto con la prensa era por demás justificable por el resultado, pero está claro que no podrá cargársele a él la derrota. Su sueño presidencial sigue vivo y es sin dudas uno de los que habrá que mantener en la grilla de los aspirantes en 2015.