El cardenal Bergoglio tuvo que declarar en 2010 durante los juicios por crímenes de lesa humanidad en el centro clandestino de detención ESMA, donde estuvieron detenidos durante ocho meses los sacerdotes Yorio y Jalics. La declaración fue solicitada por los abogados querellantes del juicio cuando la testigo María Elena Funes, una catequista que también estuvo secuestrada en ese sitio, declaró que a Yorio y Jalics los secuestraron después que Bergoglio "les quitara su protección".
En el libro "El Jesuita" Bergoglio dice que Yorio y Jalics "estaban pergeñando una congregación religiosa", y que "el padre Arrupe, superior general de los jesuitas, les exigió que eligieran entre la comunidad en la que vivían, o la Compañía de Jesús".