Vecino de la localidad bonaerense de Villa Fiorito, en el sur del Gran Buenos Aires, Sánchez fue elegido en cuatro ocasiones por sus compañeros de la cooperativa de cartoneros para entregar las ofrendas durante las celebraciones encabezadas por el entonces arzobispo de Buenos Aires.
En ese marco, trabajadores cartoneros, costureros y también personas que habían sido víctimas de trata tomaban la palabra.
"Emocionalmente es mucho", describió Sánchez en declaraciones formuladas este mediodía desde Roma, una vez finalizada la ceremonia de entronización del nuevo papa.
Además, contó la situación que tuvo que atravesar en el aeropuerto de Ezeiza para poder partir desde Buenos Aires: "Cuando llegué me preguntaron tenía plata y yo tenía unos pesos encima.
Después me preguntaron quién me había dado pasaje y la verdad que no sé quién me mandó el pasaje", relató Sánchez.
"Así que me hicieron todas las pruebas necesarias para ver si llevaba algo. ¡Parecía la película "Expreso de Medianoche'!", sostuvo el cartonero del Movimiento de Trabajadores Excluidos en diálogo con la prensa.
Allí contó además que asistió a la ceremonia religiosa con la vestimenta de su trabajo "dando honor a los colores nuestros de la calle".
"Tuve la suerte y la verdad que estamos muy contentos. Lástima los compañeros que también querían estar acá, pero no era para todos. Al menos estuvimos acá sentados como la gran familia de él, al lado de él", afirmó Sánchez.