Francisco también reafirmó su rechazo absoluto al aborto y la eutanasia, sin citarlos directamente. Cada vida, sobre todo las de los "más frágiles", debe "respetarse, protegerse y promoverse, desde el seno materno hasta su fin en esta tierra", dijo aportando su respaldo a los obispos italianos en la "Jornada de la vida".
El papa celebró una misa en la basílica de San Pedro por "la vida consagrada" en presencia de miles de religiosos y religiosas, llamándoles a "no ser nunca rígidos, nunca cerrados" y a vivir mejor "el encuentro entre jóvenes y ancianos" en sus casas y conventos.
Afirmó la necesidad de que hombres y mujeres se den exclusivamente en el celibato a Dios: "se necesita tanto esta presencia", que manifiesta "la misericordia de Dios".
Este homenaje fue bien recibido después de que Francisco hubiera criticado "las caras de entierro" de algunos religiosos o incluso las infernales cizañas en algunas comunidades.
Año de religiosos
El papa argentino ha dedicado, de octubre de 2014 a noviembre de 2015, un "año especial" a los religiosos y religiosas.
Estos -entre los de clausura y los que están activos en el mundo- ascendían en 2010 a 54.665 hombres (sin contar los curas) y 721.935 mujeres.
Pero los efectivos bajan, muchos dejan los hábitos, algunas comunidades mueren, otras están mal adaptadas a los desafíos modernos: por todas estas razones, sin duda, Francisco lanzó el "año de la vida religiosa".