Allí, redujeron a un guardia de seguridad y amenazaron con armas a cinco religiosos que se encontraban en las oficinas del primer piso. Los ladrones sabían que uno de ellos llevaba unos 100 mil pesos, por lo que no tuvieron otra salida que entregárselo a los maleantes que, con el dinero en su poder, y luego de revisar todos los cuartos de la Curia, escaparon .
Los delincuentes no actuaron de forma espontánea, por el contrario, "sabían a quién buscaban, conocían el nombre del cura que tenía el dinero", indicó un informante. Además, contaban con una llave con la que pudieron ingresar a la Curia, por esa razón los investigadores no tienen dudas de que hubo un entregador.
Lo confirmaron
Aunque Poli optó por mantener el hecho en reserva, fuentes de la Policía Federal confirmaron el episodio.
Además de la plata, los delincuentes se "apoderaron de alcancías y otros objetos de valor" que encontraron en los tres pisos que ocupa el Arzobispado en el edificio de Rivadavia 415.
El hecho es investigado por la comisaría 1ª porteña, cuyos efectivos procuraban determinar si los asaltantes contaban con datos precisos internos tanto sobre el funcionamiento del Arzobispado como de la estructura edilicia, lo que les permitió circular libremente por el lugar, tal cual es lo que todos los indicios parecen coincidir.