Estos mafiosos especuladores funcionan como una asociación ilícita entre intermediarios, fabricantes y productores, que se enriquecen aprovechan la pasividad de los gobiernos que no controlan como corresponde con la ley en mano metiéndolos presos por delinquir. Hoy cien pesos no valen nada. Estas carroñas aducen que el mercado debe ser libre. Claro, así roban tranquilamente. Por todo lo expuesto hago una propuesta a todos los dirigentes sindicales de buena voluntad.