Señor director:

El gobierno actual, pese a diferenciarse de un populismo, necesita resolver varias urgencias que tienen base en la economía. En su primera etapa, Cambiemos tuvo varias decisiones que mejoraron nuestro concepto en el planeta, como reabrir las puertas al exterior, saliendo de un angosto pasillo exclusivo izquierdista, pero resulta insuficiente cuando se debilita la economía. Hace varias décadas que vivimos en un disenso de la clase política y del pueblo, lo que complica el impulso de un progreso sostenible. Aunque hubo alegrías y éxitos, promediando, la historia fue negativa y no hubo ningún plan cumplido a largo plazo. Soy un argentino que viví mis 70 años en el país y desde que era muy joven tuvimos dictaduras, gobiernos ineficientes, devaluaciones y corrupción. Hoy ocurre una disminución generalizada en valores de todo tipo, típico de una crisis como la actual. Es el espíritu de una persona el motor que lo impulsa a la voluntad, al esfuerzo y hasta el atrevimiento, la osadía y la decisión para mejorar, pero es necesario el estímulo, la chispa, para encenderlo. Es grave que los jóvenes de hoy no vivan ese bienestar y no incorporen a la Patria en sus sentimientos profundos. Los de mayor edad no encontramos ejemplos vigentes ni los creamos para inculcarles los ideales necesarios. Razonemos sobre independencia, soberanía, identidad y pertenencia. La realidad de la independencia se fue complicando junto con la industria argentina, el comercio, el trabajo y la economía, con devaluaciones repetitivas por décadas. Tampoco tenemos soberanía, ya sea por privatizaciones o concesiones de empresas proveedoras, así como por el mal funcionamiento de los poderes Legislativo y Judicial. Sin embargo, la solidaridad y el patriotismo no están tan perdidos. El fútbol así lo demuestra. Además, el ser humano necesita tener una pertenencia. Cuando el argentino vota, ¿prioriza al país o al partido político? ¿Qué camiseta se pone? En la palabra comunidad está la clave: común unidad. ¡Sin grieta! Los partidos políticos son la causa del problema porque perdieron la esencia de su filosofía fundacional y con ellos su identidad. Y el fanatismo político es el gran problema a resolver, porque hace agua desde donde se lo mire. ¿Y si intentamos el camino inverso de los últimos 70 años? ¡Es hora de que toda la clase política le responda al pueblo con una propuesta patriótica y nos saque del caos en el que nos han ido sumergiendo durante años!

Luis Antonio Cespi

DNI 7.642.166

Descenso

Señor director:

En un momento, el señor Macri dijo “tenemos el mejor equipo económico de los últimos 50 años”. Yo, en una nota publicada hace casi un año, aseguré que con ese equipo lo único que teníamos asegurado era el descenso. Y no me equivoqué, nos estuvo hambreando a los pibes y jubilados. Ahora que el pueblo te dijo “chau, chau, adiós” te querés hacer el sentimental. Sos un fracasado. En vez de en el pueblo que te votó, pensaste en el bolsillo de tus amigos y sus sociedades. El gran Perón dijo que “el gobierno que no es del pueblo no le puede dar nada”. La miseria que se pasó con tu desgobierno pasa por no dar un plus a los jubilados, diciendo que ya tuvieron aumento, que ya estaba autorizado por ley. Si Macri fuera sastre, sería el peor de todos. Las medidas que toma no le caen bien a nadie. Y es campeón de perinola, siempre saca, todos ponen y lleva todo. Si con lo aquí expuesto, hay alguien que me diga que me equivoqué, hágamelo saber. Voy con un Padre Nuestro político: Presidente nuestro que estás en la Rosada / Maldito sea tu nombre y se hizo tu voluntad / Despidos, hambre y tarifazos / Nos quitaste el pan de cada día / Dejaste a los pibes y jubilados sin comer / Por lo que hiciste, lo que hacés y lo que vas a hacer / No nos perdones nuestras puteadas, que bien ganadas las tenés. Amén.

Héctor Troglio

DNI 4.158.772

Reflexión

Señor director:

Señor, no te pido que retires este cáliz de nuestros labios. Sé que no es posible. Pero te imploro que nos ayudes a beberlo. Desde hace varios años lo tenemos en nuestros labios. Desde hace varios años permanecemos en las fronteras de la vida y la muerte. Parece que hemos huido del tiempo y, sin embargo, seguimos viviendo. La vida se ha retirado de nuestros cuerpos por todos sus poros y seguimos respirando, introduciendo en nuestro cuerpo pan y agua, alimentos que no deseamos. Y todos los sufrimientos proceden de que no nos damos cuenta de que si estamos vivos o muertos. Presidente y ministros matan al hombre vivo con el plan, forma moderna de sacrificio humano. La hoguera y los actos de fe han sido reemplazados por deuda externa, intereses y estadística; mitos en cuyas llamas se consume el sacrificio humano. Así viven jubilados y desocupados, esperando la muerte.

Lourdes S. Garzón

DNI 30.423.183

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