Exalta sus virtudes, pero no esconde sus defectos. Pata Villanueva se hace cargo de sus decisiones y no elude dar respuestas a los cuestionamientos que se le hacen.
-Absolutamente. Por ejemplo, a los 18 años les dije a mis padres que me iba a desfilar a Rosario pero, en realidad, me fui a Europa fue un hecho importante.
l ¿Por qué mintió?-Si bien yo había trabajado mucho y había ahorrado mi plata, mi papá no me hubiese dejado ir. Al volver, mi viejo me cagó a pedos, pero no me importó porque lo que yo más quería era viajar. Desde ahí en adelante, los viajes se convirtieron en una constante en mi vida.
l Anímicamente, ¿cómo se definiría?-A no poder quedarme en un lugar. Estoy en un sitio y ya quiero irme a otro. Siempre fui así. Recién ahora, estoy echando raíces, porque viví viajando.
l ¿Tiene un espíritu nómade?-Creo que todo. No les di cantidad de afecto, sino calidad de afecto, porque he viajado muchísimo y, en cierto modo, no tuve a mi lado a mis cachorros, pero ellos entendían que yo debía buscar mi felicidad. Ahora estoy recuperando mis afectos.
l ¿Ha sido una buena esposa, una buena madre y una buena amante?-Puedo decir que fui una gran compañera, pero también he sido fría al tomar decisiones. Si la pareja no iba más, decía basta. Por eso tuve tantas parejas. ¡Ojo!, también me han dejado.
l ¿Se parece a la mujer que quería ser?-Mucho. Es más, a los 15 años, le dije a mi mamá: "Voy a tener tres hijos, pero no del mismo matrimonio y mi primera hija va a nacer el día de mi cumpleaños" y Agostina Cavallero nació el día de mi cumpleaños.
l ¿Está viviendo la vida que soñó?-Que cuando quiero algo, lo busco, no espero. Siempre me la jugué. Fui tras el hombre que amé, siguiendo los dictados de mi corazón.
l ¿Qué tiene de bueno vivir a su lado?-Muy bien. Nunca proyecté a largo plazo, ni tuve grandes metas, menos ahora. Hoy vivo a full el día a día. Todo se acorta cada vez más, porque estoy en mi futuro. Ya no puedo volver a proyectar.
l ¿Usted ha vivido a contramano?