17 de abril 2017 - 07:00
Benigno, un lugar centenario que sigue reuniendo historias
Con mutaciones propias de la vida porteña, el espacio siempre logró cautivar al público con tango, café y diferentes presentaciones artísticas, y buscó fomentar el desarrollo social y cultural.
benigno, un lugar centenario que sigue reuniendo historias

El Espacio Cultural Benigno de Parque Patricios es un reducto en el que la cultura aflora por todos los rincones. Reuniones, festejos, tango, café, clases, presentaciones artísticas... barrio. Todo eso y mucho más encontramos al llegar a ese maravilloso lugar ubicado en la avenida Chiclana 3045, entre La Rioja y General Urquiza. Benigno es una casa de Parque Patricios, con algo más de 100 años de antigüedad que, aunque reciclada y transformada, contiene en su construcción el semblante de la Buenos Aires de los años 20.

Si bien Benigno es Parque Patricios y también su gente, además propone que llegue gente desde distintos puntos de la ciudad. Está en un lugar estratégico, entre las estaciones Inclán y Parque Patricios de la línea H de subtes, donde además llega más de una decena de líneas de colectivo. ‘Nuestro espacio está abierto a la comunidad‘, reza una frase difundida por quienes se encargan de llevar adelante el lugar. Allí, a través de distintos docentes de música, plástica, danzas o cualquier otra actividad relacionada con las artes, se produce el desarrollo social y cultural. Hay talleres, charlas, debates, muestras plásticas, fotográficas, clases de idioma y audiovisuales.

Benigno cuenta con un escenario de unos 25m2, con piano vertical y capacidad para 60 personas. Además tiene el equipamiento necesario de sonido e iluminación para organizar muestras de agrupaciones musicales y obras de teatro.

Hermanos

Según relató el ingeniero Manuel Vila, a cargo del Foro de la Memoria, ‘entre 1887 y 1889 llegaron a Parque Patricios, cuando aún era el Matadero de los Corrales, cuatro hermanos originarios de Orense de apellido Fernández. Sus nombres: Benigno, Andrés, Generosa y Manuel. Instalaron en Rioja 2177 una fonda y café, que llevó el nombre del mayor de los cuatro: Café de Benigno, aunque Manuel era quien lo administraba.Un hijo suyo, de apodo Pepe, quedó al frente del negocio en 1926, momento en que ya se había transformado en un templo tanguero.Afectado por la pérdida de su visión, Pepe transfirió el café en 1936, a un cuarteto de socios Florentino, Castro, Eugenio Alen y Manuel Salvador Lemos. En 1958, el Café de Benigno cerró sus persianas definitivamente, según nos cuenta la historia.

Durante los años en los que funcionó como bar. ‘Los jugadores de Huracán lo eligieron como reducto previo y posterior a los partidos. En el pizarrón se anotaba el resultado y se disfrutaban los éxitos como el del campeonato de 1928. En su vidriera se sentaba Herminio Masantonio, admirado por todos. Allí debutó Hebe Bedrune, por enfermedad de su padre siendo la única directora de orquesta típica conocida. Allí reclutaba militantes radicales el juvenil Homero Manzi. Sobre sus billares brindaron exhibiciones notables los hermanos Navarra.Alfredo Barbieri alegraba sus noches. Pero el pico de popularidad del Benigno se produjo con un cantante que ingresaba entonando sus tangos desde la calle, al estilo de las cantinas. Era Luis Peralta, a quien esperaban en el palco cuatro guitarristas. Todo eso hasta que bajó su persiana‘, contó Vila.