A semejante tesoros se suma el citado estilete de quien hoy oficia de guía; Héctor fue quien recuperó de Casa Amarilla y de otros edificios de marina, las joyas de Espora para que los vecinos de Parque Patricios lo conserven y muchos, tengan la chance de descubrirlas.
El interés del barrio es genuino a Royano y como ejemplo se le sumó el ingeniero Manuel Vila, fanático de su recuperación histórica. En conjunto, tras varios pedidos al gobierno de la Ciudad, ambos lograron para la Casa de Espora un lugar preferencial. "Después de ser restaurada, logramos que sea parte de la noche de los Museos, nuestra casa fue precursora en este sentido y luego siguieron otras entidades. Para nosotros es todo un orgullo".
Orgullo de quien trabajó durante más de dos años para poner en orden el hogar del marino. Entonces aquel muchacho que soñó con su lugar en el mundo, cerca de un arroyo, jamás habrá imaginado que casi dos siglos después, el honor de su estilete sigue intacto.