La historia de Olga es apenas una más entre muchas, de acuerdo al especialista. "Estamos haciendo un trabajo de liberación minucioso, difícil, complejo. El final es abierto, porque en el marco del deterioro físico, tiene órganos realmente afectados. Los médicos hacen todo lo que pueden, y nosotros también, con la ayuda de Dios. La realidad es que ella se entregó a este persona sin escrúpulos, brindando incluso su cabello, uñas y hasta la sangre para uno de estos trabajos de amarre", expresó Acuña.
El sacerdote puntualiza que el caso no es aislado. Y advierte que cada vez hay más "chantas" que venden soluciones mágicas, sólo por el lucro, sin límites al momento de abrir la puerta del mal para mucha gente. "Hay que advertir a la gente que no se deje engañar. Están por todos lados estos vendedores de ilusiones, que juegan con el dolor de las personas. Prometen curaciones milagrosas, de todo. Y la gente hace cualquier cosa, pagan cifras importantes de dinero. Eso ya es grave, es decir perder dinero en el marco de estafas, pero mucho más son las consecuencias espirituales, que pueden ser fatales, hay que decirlo", señaló Acuña.
"La imposición de manos, las sanaciones, se hacen siempre a través de Dios. Nadie tiene el poder de curar, ningún ser humano. Es una enorme responsabilidad ser instrumento del creador para llevar soluciones y respuestas a quien lo necesite. Y esa responsabilidad conlleva una multitud de comportamientos y una ética particular. Es justamente lo que no se observa en los falsos sanadores. No creen en Dios siquiera, y exponen a la gente a sufrir males de los que pueden no salir. Es muy complicado desandar esos caminos oscuros. Nos llega mucha gente con casos similares a los de Olga", dijo Acuña.
Para el religioso, que tiene su parroquia central en la localidad de Santos Lugares, "la primera conclusión que podemos hacer, y que debe estar en conocimiento de la población en general, es que así como se transfiere bendición en las misas, donde Dios se hace presente, y en las sanaciones a través del Espíritu Santo, también hay transferencias negativas, que las fuerzas oscuras aprovechan cuando están en manos de personas sin escrúpulos", agregando que "la propia Biblia citando al apóstol San Pablo, cuando aconseja a Timoteo, dice que no se imponga las manos con ligereza sin haberlo meditado, como una advertencia sostiene que participe nadie que no esté preparado y asimismo que se conserve puro para dar la bendición".
"La realidad es que llegan todo el tiempo personas con diversos trastornos, cargas negativas, y cuando indagamos descubrimos que en muchos casos existió esta tipo de consultas con falsos sanadores. Es importante que la sociedad entienda el peligro al que se expone", cerró Acuña.