Parecía un chiste:
un diario deportivo había anunciado que River pretendía a Pep Guardiola. Que el ex Barcelona, encima, estaba cerca de llegar. Que le interesaba. Ante la salida de
Javier Mascherano, Leonardo Astrada le había pedido a José María Aguilar un volante central de categoría. El nombre del catalán retumbó en los pasillos del Monumental.
El español estaba en las últimas. Se retiraba. Había pasado por Arabia y su carrera se caía. Él quería jugar en el fútbol argentino. Y no en cualquier equipo: lo intentó en River. Estuvo tan cerca, que el propio técnico lo confirmó cuando vino a Argentina, a mediados del año pasado: "Hubo un acercamiento con River, pero yo estaba en las últimas. Acertaron, ja", contó en la charla que dio en el Teatro Gran Rex.